La voz Caribe del periodismo colombiano
Por Emiluz Jaraba
Es una periodista barranquillera, con una prestigiosa y amplia trayectoria en diferentes medios: inició en el periódico El Tiempo, fue editora general de la revista Cromos, directora en televisión del Noticiero 24 horas y de Señal Colombia, directora periodística de La FM y Caracol Radio. También, fue investigadora de la SIP y actualmente es columnista del diario El País. Ha sido galardonada con el Premio Simón Bolívar de periodismo.
En diálogo con La Ola Caribe durante el Hay Festival Cartagena, nos contó aspectos de su vida familiar y profesional. También, percibimos su orgullo y cercanía con el Caribe, especialmente con Barranquilla, a pesar de haber ejercido el periodismo desde Bogotá.
¿Cuéntanos cómo es tu rol de madre?
-Pues muy cuidadora, muy pechichona y libre también. Me casé por primera vez con el cartagenero, Carol Rumié, papá de mi hija María. Ella es una especie de Carta-cachaca-barranquillera, muy artista y muy lectora. Es mi tesoro más grande. Además de ser profundamente bella, lo es también por dentro, con una gran capacidad de disfrute y saber estar sola, para moverse en el mundo. Bueno, estoy muy orgullosa de ella. Solo quiero que cada día sea capaz de volar para alcanzar sus sueños, sabiendo cuidar de ella misma, y conservando ese poder infinito para conversar de lo divino y lo humano.
La vida en pareja es compleja, la tuya es al lado de un político, el Ex ministro de Defensa Rafael Pardo, ¿cómo transcurre?
-De mi actual pareja, sí me parece muy importante que, para mí, más que estar viviendo con el político, yo vivo con el escritor, con el padre, con el intelectual, con digamos, el estadista. Rafael Pardo es un hombre de una gran profundidad intelectual, una pareja inigualable.
¿Qué va del ser una mujer Caribe, barranquillera, a tu trabajo de periodista?
-El ser Caribe es una manera de entender la vida, de entender la finitud, de entender el goce, de entender la responsabilidad frente a nosotros mismos. Es muy diferente ser Caribe porque la forma, la manera cómo asumimos la vida en el Caribe creo que marca cualquier decisión que tomas en la cotidianidad, en el trabajo, en la manera como vives la familia. Es muy intensa, por decirlo de alguna manera, pero también muy tranquila por esa conciencia que te digo de la finitud. Para mí, el Caribe es esa relación con el mar y con el río que solamente tenemos los barranquilleros; es esa mezcla, esa especie de saber navegar en todas las aguas, como ha marcado ser Caribe, mi labor de periodista. No puedes dejar de tener los ojos sobre la realidad de tu tierra, desde la punta de la Guajira a todo el Caribe colombiano. A vivir siempre buscando de qué manera te involucras con las causas que requiere la población del Caribe, tratar de resaltar todos esos liderazgos caribes, desde las artes, la economía, la literatura, todo lo que tenemos por mostrarle al resto del país y del mundo.
Un aspecto muy importante de tu trabajo periodístico en el programa radial Hora 20, es que tomas el hecho noticioso y lo llevas al plano del debate ¿cómo se da esto?
-A mí me parece que de los ejercicios más valiosos que necesita la democracia hoy, es precisamente eso, poder pasar el día completo mirando qué es lo que ocurre, pero luego tener la posibilidad en la noche de abrir los micrófonos para que diferentes maneras de aproximarse a una misma noticia sean escuchadas por las audiencias. Porque no todos pensamos igual, y además se trata precisamente de que no todos pensemos igual, pero que todos sí podamos decantar la información y aproximarnos a ella desde una manera que podamos entenderla. Ese entender, nos permite tomar decisiones sobre determinadas informaciones y nos forma como ciudadanos. Me parece que la labor del debate es darle la oportunidad a la gente que piensa distinto de encontrarse en un espacio, pero al mismo tiempo de ser capaz de escuchar la posición de otro y preguntarse con qué de la posición de otro me quedo para construir diálogo y comunicación.
La argumentación es uno de los procesos mentales más complejos, pero además organizarlo en un debate en la radio. ¿Cómo logras que no se descontrole?
-Yo creo que en sociedades polarizadas como las que tenemos en este momento es difícil. Sin embargo, cada vez más, los panelistas hacen el esfuerzo por escuchar la palabra del otro, pero definitivamente gana la pasión y ahí es donde entra uno como moderador, como periodista, a tratar de decirles, bueno, dejemos un poquito esa pasión al lado para entrar en la argumentación pura y dura. Porque no es mala la pasión, también es emocional lo que nos mueve.
¿Qué tan difícil resulta?
-Sí, a veces es difícil porque normalmente, y eso está probado en las redes, tenemos la tendencia a que lo que pensamos ya es palabra de Dios. Entonces digamos que uno de los desafíos es escuchar al otro sin la prevención o sin el convencimiento de que solo lo que yo pienso es cierto.
¿A quiénes consideras tus maestros en el periodismo?
-Tuve grandes maestros desde el principio, tuve la oportunidad de iniciar mi carrera en el periódico El Tiempo, en el año 87, ya hace mucho, cuando la familia Santos era la propietaria de ese periódico. Un maestro fue Enrique Santos Calderón, quien es uno de los grandes periodistas de este país cuando se formó una Contraescape. Luego tuve otro maestro que fue Alberto Zalamea y así sucesivamente tuve la suerte de encontrarme con grandes del periodismo que lo que más exigían era rigor, información y argumentación. Me tocó la suerte de estar en una etapa del periodismo en la que las salas de redacciones eran esos sitios de ebullición, cada uno competía por la información que tenía y conversábamos y discutíamos sobre cuál era la que tenía que estar en la primera página de un periódico, cuál era la portada que teníamos que llevar en una revista.
¿Cómo mantener un periodismo ético en los medios?
-Este ejercicio no se puede hacer sin ética. No existe periodismo sin una decisión definitiva y permanente por la búsqueda de la verdad. Inspira saber que hay una persona del otro lado siempre escuchándote, leyéndote, que eso que tú les dices es algo que creen, y en lo que creen es con lo que caminan día a día para tomar sus decisiones en la vida. Considero ese es el compromiso fundamental: tener un principio ético.
Diana Calderón es una madre, esposa y periodista que demuestra como el compromiso, el rigor y el respeto por cada ámbito de nuestra vida, nos permite la realización propia y de todas las personas que nos rodean. También evidencia, como cualquier perspectiva de identidad nos da un carácter, pero al mismo tiempo nos permite convivir con los otros.


