Por Loor Naissir
Durante décadas, Barranquilla creció dándole la espalda al río Magdalena, el mismo río que la vio nacer como puerto y Puerta de Oro de Colombia.
Pero esa historia cambió cuando la ciudad decidió volver a mirarlo de frente.
Todo empezó con la inauguración del Gran Malecón del Río, el 17 de julio de 2017, marcando el reencuentro entre Barranquilla y su principal fuente hídrica.
Desde entonces esta ciudad crece a “Otro Nivel” con su alcalde, Alejandro Char, nieto de migrantes sirios y libaneses que vislumbraron su posición estratégica para el comercio.
Un lugar privilegiado entre mar y río, en el norte de Suramérica.
Barranquilla fue poblada por comerciantes de otras regiones del Caribe colombiano y por migrantes de varios lugares del mundo: árabes, judíos, chinos, italianos, franceses y otros, que fusionaron su cultura y gastronomía.
Por eso Barranquilla es cosmopolita.
El alcalde Char vivía preocupado porque la ciudad crecía vertiginosamente ignorando su ribera, mientras que las grandes urbes del mundo abrazaban su río.
Por eso soñó con un malecón y logró que las empresas ubicadas a lo largo de la Vía 40 encontraran otros lugares para ser reubicadas. Unas se fueron a Malambo y otras a Galapa, en el área metropolitana.
Y Barranquilla comenzó a mirar su río Magdalena con otros ojos, gracias a este importante proyecto, diseñado por el ingenioso arquitecto José Pérez Orozco, quien transformó la orilla del río en un espacio público, superando décadas de espalda urbana hacia el majestuoso afluente.
Con el malecón la ciudad ganó acceso público, paisajístico y urbano.
El año pasado el mismo Alcalde sancionó el Plan de Desarrollo denominado «Barranquilla a Otro Nivel». con una inversión de más de 24 billones de pesos, con el fin de impulsar el progreso de la ciudad a través de una serie de programas y proyectos sociales y de infraestructura.
Hay que reconocer que Barranquilla cuenta con una variedad de monumentos públicos que combinan historia, cultura y modernidad. Se destacan La Ventana al Mundo y La Aleta de Tiburón, construidos por iniciativa del empresario barranquillero Christian Daes, a través de su empresa Tecnoglass. El Monumento a los Marinos es un homenaje de la Alcaldía de Barranquilla y la Armada de Colombia. También están en el malecón las figuras gigantes de Shakira, inaugurada en la administración de Jaime Pumarejo y La Toty, en la de Char.
Barranquilla también recuperó una playa abandonada: Puerto Mocho.
El sábado 30 de noviembre de 2024 se hizo la apertura oficial de la playa urbana de Barranquilla, un proyecto que marca un hito en la recuperación de espacios y ecosistemas en la ciudad.
Puerto Mocho está ubicado en zona urbana de Barranquilla, en la localidad Riomar, en el barrio Las Flores. Con acceso por la calle 106, entrada del barrio, en dirección al tajamar occidental del río Magdalena. El ingreso y acceso a la playa tiene tres opciones.
Nativos y turistas pueden disfrutar de más de 1 kilómetro de playa con carpas y sillas frente al mar; actividades deportivas y acuáticas, servicio de alimentación y bebidas con una amplia oferta gastronómica local, una infraestructura de calidad.
El Ecoparque Ciénaga de Mallorquín es el único que está por fuera de Estados Unidos en establecer un convenio de cooperación con Red Audubon Society, reconocido por el avistamiento de aves. Un ecosistema único entre el río y el mar.
Decimos “Barranquilla a Otro Nivel” porque se han construido parques, sembrado árboles y el Alcalde Char bajó la luna a los barranquilleros y la situó en el malecón.
Se le hizo realidad a Esthercita Forero al componer la icónica canción ‘La Luna barranquillera’, cuya letra describe a la luna con amores secretos, besándose con el río Magdalena, en la arena entre cumbias y palmeras, resaltando el romanticismo de la ciudad.
Por otro lado, el nuevo proyecto del Distrito que tiene en expectativa a la ciudad es la renovación de Bocas de Ceniza y el tajamar, con el propósito de impulsar el turismo y mejorar la calidad de vida en la zona.
Ya se inició la restauración del Tajamar Occidental de Bocas de Ceniza, emblemático lugar donde el Río Magdalena se encuentra con el Mar Caribe. Algo prodigioso.
La idea es recuperar la vía de acceso y la estructura del tajamar, afectadas por el paso del tiempo, la erosión y las condiciones climáticas.
La restauración pretende recuperar este punto histórico y natural, y también fortalecer el turismo y dinamizar la economía local, en línea con proyectos como el Gran Malecón del Río y el Ecoparque Ciénaga de Mallorquín.
Hoy Barranquilla vuelve a mirar al Río Magdalena con orgullo.
El río que durante décadas fue ignorado, ahora es paseo, encuentro, paisaje y futuro.
Entre el mar Caribe, la Ciénaga de Mallorquín y el Gran Malecón del Río, la ciudad confirma que sigue siendo lo que siempre fue: una puerta abierta al mundo.
El río y el mar la poblaron… Y como al principio de la historia, Barranquilla vuelve a mirar el río y el mar.











