“Este es mi sueño”
Como un cuento de hadas. Había una vez una niña de ojos vivaces y sonrisa genuina que tenía montones de amigas en el colegio y un sueño por cumplir. Un hada madrina se le presentó un día que conoció a unos artesanos de Galapa y le preguntó cuál era ese sueño. La bella Carolina Segebre Abudinén se lo dijo al oído y también se lo contó a sus papás, José Antonio y Patricia, después de desfilar con la Banda de Baranoa en la Batalla de Flores. Y lo logró después de un tiempo de preparación. “Pues este fue un sueño que tuve desde muy pequeña y siempre luché por él. Mi preparación se inició hace tiempo, cuando hice el diplomado ‘Carnaval: arte, patrimonio y desarrollo’ en la Universidad del Norte y ahí pude conocer a los hacedores del Carnaval y saber el fondo de esta fiesta”.
Su soñado Carnaval comenzó con cambambería: visita a los barrios para entusiasmar a los curramberos, La izada de bandera y El bando, para después seguir con la Guacherna, la coronación, el Gran concierto de Carnaval, la Batalla de Flores, la Gran Parada de Tradición, la Gran Parada de Fantasía y otros eventos. Caro es una reina incansable. Se preparó día y noche para dar lo mejor de sí, para que sea una fiesta inolvidable. Esto es mucho más de lo que había soñado un día la amorosa y carismática niña. Una experiencia maravillosa, valiosa y positiva que le cambia la vida a cualquier joven. Cada día que pasa su agenda está más copada. El diseñador Alfredo Barraza ha sido uno de sus coequiperos. La confianza entre ambos es total. Cada uno de sus vestidos tiene su encanto. Para nuestra portada la reina quiso el vestido que le hizo Alfredo para su Decreto, el que le hace un homenaje al sombrero vueltiao. Porque a ella le gusta lucir vestidos auténticos, que representen algo de nuestra cultura. Normalmente se levanta muy temprano porque la tienen que maquillar y arreglar para los eventos que tiene durante la mañana. “Gracias a Dios cuento con el apoyo de mi familia; siempre están ahí para lo que necesite y alentándome a ser mejor. Además tengo un equipo de siete personas que me acompañan y me asesoran”.
Su gran felicidad es sentir el cariño de tantos barranquilleros, que la han acogido de manera maravillosa “y esa es mi mayor motivación para dar lo mejor de mí; así mismo me he dado cuenta de que en Barranquilla somos súper cambamberos, pues a través del concurso que lancé pude conocer a muchos que hacen lindas labores relacionadas con el Carnaval para sus barrios”.
Alfredo Barraza es quien más le ha hecho polleras; además fue el encargado de hacerle los vestidos del Bando y de la coronación. Carolina también le dio oportunidad a talentos como Erika Quizena, Diana Rolando y José Amarís y a las estudiantes de diseño de modas de la Universidad Autónoma del Caribe que tradicionalmente le hacen a la reina los vestidos para la Guachernay para llorar a Joselito.
En el Carnaval no ha tenido preferencia en colores pero si la ponen a escoger se queda con el rosado; a ella le lucen todos. Y si de música se trata para bailar ella tampoco elige una porque le gustan todos los ritmos, sobre todo la cumbia. “Siento que corre por mis venas el sonido de la flauta de millo y el llamador. Toda la música de nuestro Carnaval”.
A pesar de ser un pre Carnaval largo la reina no ha sentido cansancio, porque sabe cómo manejar su agenda, trata de no fallarle a nadie y confía en su estilista José Amarís, para lucir siempre linda. “Es un orgullo poder representar a todos los barranquilleros en la fiesta más importante de nuestro país. Cuando estoy compartiendo con la gente siento una emoción indescriptible”. Como si fuera ayer recuerda su primer acercamiento con el Carnaval en la casa de los Llanos, artesanos de Galapa. “Ahí me di cuenta de la riqueza y belleza que tiene nuestra fiesta. Luego, en mis 14 años, me uní a la Banda Departamental de Baranoa y fue después de un desfile en el que salí con la Banda y de ver a todas las personas gozando, cuando me decidí y le dije a mi familia que mi sueño era ser Reina del Carnaval”.
El Carnaval es la esencia de los barranquilleros. “No solo es un espacio para divertirnos y gozar, sino que también genera empleo, fomenta el turismo de la ciudad y es la manera de que el mundo entero sepa que en Barranquilla somos pura alegría”.
fotos cortesía Wado
