Gerente del Hotel Amarla Cartagena
Colaboración de Sonia Gedeón
La barranquillera María Eugenia Clavijo, administradora de empresas hoteleras, es la gerente del hotel insignia de la naciente cadena de hoteles boutique del sector lujo, Amarla.
Amarla Cartagena abrió su primer hotel en Cartagena de Indias en la antigua propiedad de Gustavo Pinto, donde funcionó el hotel Agua, en la icónica Calle Ayos, en el Centro Histórico, a escasos pasos de la Catedral Santa Catalina de Alejandría y del Palacio de la Inquisición.
María Eugenia tiene una amplia experiencia en hoteles de gran formato como son el Meliá Caracas, el Tamanaco InterContinental e InterContinental Valencia, ambos en Venezuela; y el InterContinental Ciudad de Guatemala.
Amarla es la sensación que cautiva a los viajeros desde el primer momento en que se cruza el umbral al entrar a esta hermosa casona de muros gruesos de cal y canto; así lo expresan los fundadores de la marca, los ingleses Robin Faulkner y Asher Warr.
Faulkner expresa que el nombre Amarla originalmente lo descubrió en un texto de sánscrito, el cual llamó su atención por el profundo significado que le imprimía a la lectura, al hablar de ‘pureza’ en el sentido de agua pura o intenciones puras. Por su significado, el nombre quedó grabado en su mente, y pasaron varios años antes de iniciar el proceso creativo de diseñar este hotel, y que Asher, su socio lo mencionara como opción del nuevo nombre. Fue en ese momento que nos dimos cuenta del doble significado de la palabra que encaja perfectamente con el sentimiento que tenemos por Cartagena y por este proyecto. ‘Amarla’-to love her-lo captura perfectamente”.
Faulkner y Warr coinciden en que una de las razones principales por las que decidieron invertir en Colombia fue porque sentían que los viajeros que llegan aquí estaban pasando por un cambio de paradigma. Hace poco más de 12 años que desapareció la presunción de que Colombia es un lugar peligroso y ahora la gente está empezando a apreciar la verdadera esencia y vocación turística de este país que lo tiene todo: la cultura, la inmensa riqueza natural y patrimonial a lo largo de su territorio, y lo más importante, su gente.
“Fue solo llegar, caminar, ver la cotidianidad de las pintorescas y estrechas calles del Centro Histórico que son el vivo retrato de un pasado que no muere, y un presente que promete, lo que nos cautivó con su magia; las leyendas e intrigas de su glorioso pasado, y un futuro a todas luces promisorio.
Actualmente, Amarla está remodelando dos propiedades en el casco antiguo de Ciudad de Panamá y está explorando nuevas opciones de negocios en Colombia y Centro América.
