“El destino es sabio, sabe a quién ponerte en el camino,
ya sea para quedarse en tu vida o para dejarte una gran lección”:
El Sombrerero en ‘Alicia en el País de las Maravillas’.
Colaboración de
Roque Herrera Michel
Psicólogo
El decir popular menciona que “Las casualidades no existen, las cosas pasan por algo”. Algunos le echan la responsabilidad al destino.
Cuando existen acontecimientos sorprendentes a los que no es fácil encontrar una explicación lógica para comprenderlos últimamente se le ha dado por llamar Diosidencia. Son mágicas coincidencias que tienen una dimensión mayor y van más allá de lo razonable.
El clásico ejemplo es cuando pensamos en una persona y recibimos la llamada días más tarde. Son pequeños milagros, hechos asombrosos e inesperados que ocurren en la vida de muchas personas que hacen pensar que hay en ellos algo más que una simple coincidencia. Ejemplos hay por montón.
Son situaciones inexplicables en donde aparecen personas, llegamos antes o después a un suceso, perdemos algo que luego encontramos en lugares en donde nos ocurren cosas especiales, coinciden en un mismo lugar seres que nos ayudan a cumplir un sueño o a dar solución a una apremiante necesidad que nos preocupa, etc.

En estos momentos decimos que el mundo es demasiado pequeño… un pañuelo. Son misteriosos aconteceres que no parecieran una simple coincidencia pues al analizarlos se puede pensar que alguien o algo manejó los hilos de los hechos para que la historia tuviera un final feliz.
Es bueno aclarar que una cosa es una coincidencia y otra una Diosidencia. Un ejemplo de simple casualidad es el de la familia que se encuentra de viaje en un sitio muy alejado de su casa y allí, para su sorpresa, se topa con un vecino. Se puede hablar en este ejemplo de una curiosa coincidencia. En esta situación, ha ocurrido algo inusual, pero puede tener una explicación lógica (por ejemplo, todos ellos fueron a la misma agencia de viajes de su localidad y en ella se les ofreció el mismo viaje).
Pero existen otros inexplicables sucesos, que le han pasado a usted o a mí, en que de manera casual y espontánea aparecen personas que mágicamente nos ayudan a solucionar un gran problema que tenemos. Es como si en los momentos que más lo necesitáramos una mano mágica y divina hubiera entretejido los hilos sueltos de una enredada madeja.
Es el trágico caso de la persona que se dirige a un puente con la intención de acabar con su vida por un problema amoroso. En el puente se encuentra inexplicablemente a una mujer y a partir de ese instante abandona su plan inicial y comienza una hermosa relación sentimental que lo sana de sus dolencias psicoemocionales.

Son increíbles coincidencias. Regalos de la vida. Señales en que diera la impresión de que el destino ya lo tenía todo preparado. Es como si todas las piezas de un enorme rompecabezas se hubieran unido a la perfección para que ese acontecimiento se produjera, porque de otra manera habría sido imposible, de modo que, sin lugar a duda, una fuerza muy superior tuvo que mediar su ocurrencia.
Da la impresión de que el mundo en esos momentos críticos conspirara en nuestro favor. Como si todas las circunstancias estuvieran dispuestas a hacernos la vida un poco más benéfica. Como si Dios nos premiara por acciones positivas que hemos efectuado en nuestro pasado.
Las Diosidencias pasan con un propósito y descubrirlo representa uno de los desafíos que mayores satisfacciones aporta al crecimiento personal y espiritual.
Dejémonos llevar por las cosas sencillas que aparentemente no tienen sentido y valor pues a veces nos pueden llevar a vivir las experiencias más maravillosas de nuestra existencia. Dejémonos llevar a donde nos lleva la mano de Dios. En los momentos más difíciles dejémonos llevar por las Diosidencias que a veces el destino nos depara.
roquehmichel@hotmail.com

