La voz del Caribe que inspira autenticidad
Por Valeria Naissir
Con una historia de disciplina, determinación y amor por su tierra, Valeria Lafaurie Santodomingo, representante de la Región Caribe en el próximo Concurso Nacional de Belleza, llega a Cartagena con una misión clara: demostrar que la verdadera belleza nace del amor propio y la autenticidad.
A sus 24 años, esta comunicadora social egresada de la Universidad del Norte se ha convertido en una figura que refleja el espíritu alegre, valiente y apasionado del Caribe. Su preparación ha sido integral, enfocada en su bienestar físico, emocional y espiritual, para representar con orgullo a una región llena de cultura, color y energía.
Su carisma natural, sumado a una mirada que transmite alegría y confianza, la posicionan como una de las participantes más genuinas de esta edición. En conversación con LA OLA CARIBE digital, Valeria habla sobre su preparación, sus sueños y la esencia de la mujer caribeña que lleva con orgullo.
¿Cómo te preparaste tanto física como emocionalmente para este reto?
-Bueno, físicamente logré perder más de 30kg sin cirugías, solamente cambiando mi ‘chip’ y enfocándome en sentirme mejor para poder verme mejor. Emocionalmente pienso que, aunque me esperen críticas, es normal tener puntos de vista diferentes. Sería muy aburrido un mundo donde todos piensen igual. Ha sido un proceso de mucha disciplina y resiliencia. Me siento lista y muy contenta.
¿Cuál crees que es la esencia que distingue a la mujer caribeña?
-Somos alegres, fuertes y valientes. Estamos llenas de empeño y todo lo que nos apasiona lo hacemos desde el amor.
Tu proyecto social busca fortalecer la autoestima de las niñas. ¿Por qué decidiste enfocarte en ese tema?
-Mi propósito es enseñarles que el cielo es el límite. Quiero que las niñas crezcan siendo seguras de sí mismas, que no dependan emocionalmente de nadie y que sepan que con amor propio pueden alcanzar cualquier sueño.
¿De dónde nace tu sueño de ser reina de belleza?
– Es un sueño de niña. A los cinco años recuerdo a mi tío, Luis Arturo Lozano peinándome para el Carnaval de los Niños y diciéndome: “Vale, este es el peinado que te vas a hacer cuando estés en el Concurso Nacional de Belleza y te pongan la corona de Señorita Colombia”. Es un sueño que siempre ha estado ahí, y que mi familia ha apoyado desde el principio.
¿Qué fue lo más difícil del proceso y cómo lo superaste?
-Encontrar mi camino nuevamente. Pasé por momentos de baja autoestima que me alejaron de mis metas, pero esos mismos momentos me ayudaron a crecer. Fue una etapa de rebeldía que marcó un antes y un después en mi vida, y hoy agradezco haberla vivido.
¿Quién ha sido tu mayor inspiración en este camino?
-Definitivamente mi familia. Han sido mi apoyo incondicional y mi motivación diaria.
¿Qué figura del Caribe admiras profundamente?
-Admiro a Edith Munárriz, la exreina del Carnaval de Barranquilla que luego se convirtió en monja. Ella fue religiosa en mi colegio, La Enseñanza, y siempre escuché su historia. Siento que, al igual que ella, yo también encontré mi camino, aunque en contextos diferentes.
¿Tienes alguna rutina o mantra que te acompañe en los momentos importantes?
-Sí, hago afirmaciones frente al espejo antes de salir. Siempre me repito: “Yo soy la más, soy abundancia, soy capaz de lograr lo que me proponga”. Y claro, siempre me quito el maquillaje en la noche, cuido mi alimentación y hago ejercicio todos los días.
¿Qué te gustaría que la gente recuerde de ti más allá de la corona?
– Que soy un ejemplo de que los sueños sí se cumplen y que todos tenemos la capacidad de ir tras ellos y lograrlos.
¿Dónde te ves en cinco años?
-En MasterChef Celebrity, jajajaja. Es otro de mis sueños.
¿Y cuál te falta cumplir?
-Sueño con desfilar en la Semana de la Moda de Nueva York. Nada es imposible, y sé que si sigo en este camino lo voy a lograr.
Con una mezcla de dulzura, determinación y una autenticidad que cautiva, Valeria Lafaurie Santodomingo representa la esencia más pura de la mujer caribeña: fuerte, apasionada y orgullosa de sus raíces. Su historia no solo inspira a quienes la rodean, sino que también envía un poderoso mensaje sobre la importancia de creer en uno mismo y perseguir los sueños sin miedo.




