La Galería de La Aduana y la ARS Antigua Galería invitan a la exposición individual del artista Arlington Suárez, titulada Fósiles de mi Memoria
La inauguración es hoy a las 6 p.m. en la Vía 40 No. 36-135. La entrada es libre.
Sobre la obra su sobrino escribió lo siguiente: “En Fósiles de mi Memoria, Arlington Suárez despliega un cuerpo de obra que no busca ilustrar el pasado, sino excavar en él. La memoria, en su propuesta pictórica, no es nostalgia ni anécdota: es estructura, es símbolo, es una arquitectura viva que resiste la erosión del tiempo. Esta exposición —conformada por 13 óleos de gran formato— es el resultado de un proceso pictórico profundamente elaborado, donde forma, ritmo y símbolo convergen en un lenguaje visual inconfundible.
Suárez, artista oriundo de Palmar de Varela (Atlántico), ha desarrollado una gramática visual rigurosa, cercana a lo orgánico, donde las líneas no narran, sino que tensionan, y los planos no describen, sino que condensan. Las obras no se ofrecen como ventanas, sino como superficies densas, donde los elementos —curvos, estratificados, ensamblados— sugieren lo fósil no como lo muerto, sino como lo latente. Como restos que aún vibran.
A contracorriente de la inmediatez que marca gran parte del arte contemporáneo, Arlington Suárez trabaja con un tiempo distinto: el de la maduración lenta, el de la pintura como forma de pensamiento. Su imaginario no se alimenta de la coyuntura, sino de una conciencia visual elaborada con pulso sostenido. Cada obra es una construcción minuciosa donde el color, lejos de ser decorativo, se convierte en detonador de sentido.
En estas piezas no hay narraciones lineales ni claves evidentes. Lo que hay es una simbología construida a través del ritmo interno de las formas: segmentos que se fragmentan, se repiten, se dislocan, formando estructuras que recuerdan al hueso, al tejido vegetal, al mapa, al vestigio. Suárez no representa la naturaleza, la codifica. Extrae de ella su sistema nervioso y lo reconfigura en el plano pictórico.
La pintura como excavación
Lo más valioso de esta propuesta no es su complejidad formal —que la tiene, y en alto grado— sino su potencia conceptual: aquí, pintar es excavar. Fósiles de mi Memoria es una búsqueda pictórica que se aproxima a la memoria no como un archivo, sino como una materia viva. Lo que el artista presenta no son recuerdos, sino las huellas de su sedimentación. Y lo hace con una técnica precisa, controlada, pero sin rigidez: las formas fluyen, se deslizan, se entrelazan con una organicidad que delata oficio y dominio.
La obra no busca ser comprendida de inmediato. No se entrega; exige una mirada atenta. En tiempos donde lo visual tiende a simplificarse para ser consumido rápidamente, este proyecto apuesta por la densidad, por el tiempo detenido, por la construcción paciente de un universo visual que se sostiene por sí mismo.
Con obras que oscilan entre el metro y el metro setenta, Fósiles de mi Memoria está concebida como una experiencia visual inmersiva. Su lenguaje formal es sólido, su contenido simbólico es coherente, y su desarrollo técnico, consistente en toda la serie. La propuesta está lista para ser presentada en galerías, museos o centros de arte contemporáneo que apuesten por proyectos con identidad plástica, profundidad conceptual y carácter autoral.
Arlington Suárez no imita, no decora, no especula. Construye. Y su obra —lejos de responder a tendencias pasajeras— se afirma en una búsqueda genuina: la de encontrar, en las capas de la memoria, el trazo esencial de lo humano».




