Por: Roque Herrera Michel
Psicólogo
Es evidente el clima de alta tensión emocional que se percibe en todo el territorio nacional a medida que se acercan las elecciones presidenciales de este 31 de mayo.
Resulta innegable que la polarización, la incertidumbre y la sobreinformación por redes y medios de comunicación que se observa a lo largo y ancho del país está incidiendo enormemente en que surjan en muchos colombianos síntomas propios de la ansiedad aguda los cuales fueron bautizados a comienzos del presente siglo por el psicólogo clínico norteamericano Steven Stosny como “Síndrome de estrés electoral”.
Este síndrome empieza a manifestarse desde la época preelectoral a través de irritabilidad, sensibilidad, suspicacia, preocupación constante en consultar noticias sobre asuntos relacionados con las votaciones, polarización ideológica, delirios de conspiración, alteraciones en el sueño, entre otros. A menudo la sintomatología evoluciona hasta la época postelectoral tras conocerse los resultados de los comicios en donde algunas personas experimentan sentimientos depresivos, los cuales se agudizan si su candidato resultó perdedor en la contienda.
Es común que este “nerviosismo” previo a los comicios se acompañe de discusiones y debates intensos con familiares, compañeros de trabajo, vecinos, amigos y hasta con desconocidos en la calle defendiendo las ideas políticas de la inclinación del afectado. Esto hace frecuente que en este período suelen romperse relaciones familiares o amistades de toda la vida.
Simultáneamente a lo anterior, ocurre en la mente del futuro votante una especie de idealización de su candidato en el que tienden a sobredimensionarse los aspectos positivos de sus actuaciones y a minimizarse o a negarse las facetas negativas reales que se evidencian a través de los medios noticiosos y las redes sociales.
En casos extremos toda esta “angustia preelectoral” desemboca en conductas violentas de confrontación de tipo verbal, psicológica o física con desagradables consecuencias para las partes implicadas.
A este explosivo coctel se agrega últimamente el uso de TikToks y de Inteligencia Artificial mediante el cual se crean y se alteran audios y videos (deepfakes) en los que suplantan a candidatos o funcionarios, distorsionan la realidad mediante montajes, modifican imágenes o fragmentos de noticias reales para atacar a adversarios políticos, etc.
Todo esto se convierte en un caldo de cultivo que pone en crisis la salud mental de muchos potenciales sufragantes. A nivel físico suelen presentarse fatiga, taquicardia, dolores de cabeza, afectaciones digestivas, problemas de concentración y dificultad para conciliar el sueño.
Por lo general toda esta sintomatología de ansiedad electoral se repite en cualquier país del mundo cada vez que se dan unas votaciones reflejándose una recurrente preocupación sobre el impacto del resultado en el futuro personal, familiar y de la comunidad.
LA DESINFORMACIÓN COMO ESTIMULANTE DEL SÍNDROME DE ESTRÉS PREELECTORAL
Entre las causas de la aparición de esta sintomatología se cuentan, por un lado, el bombardeo constante de publicidad en redes sociales y medios de comunicación, así como la exacerbación de ideas obsesivas relacionadas con el candidato de sus preferencias.
Un aspecto que aclaran los expertos en salud mental es que este síndrome no es una enfermedad psiquiátrica oficial, sino un cuadro clínico aparentemente “normal” derivado de la angustia y la incertidumbre.
Para rematar, algunos ingredientes que terminan caldeando los ánimos que experimentan los ciudadanos antes, durante y después de los comicios son: la desinformación, la manipulación de la información, la sobresaturación de noticias políticas, los “fake news”, etc. que se transmiten a través de las redes y los medios de comunicación.
Todo lo anterior estimula polarización puesto que las noticias falsas explotan los miedos y prejuicios incrementando la tensión social y el conflicto entre familiares o amigos. Simultáneamente la rápida circulación de datos falsos o engañosos hace que sea agotador discernir la realidad, provocando fatiga informativa y frustración.
Es frecuente que las campañas de desinformación ataquen la legitimidad de las autoridades electorales (como la Registraduría), lo que incrementa la ansiedad sobre posibles fraudes o inestabilidad política. Para agravar las cosas el uso de la Inteligencia Artificial, a través de las redes hacen lo suyo para difundir rumores y generar falsas alarmas sobre el proceso de votación o el conteo de votos.
SEIS TACTICAS PARA SUPERAR EL “NERVIOSISMO PREELECTORAL”
Entre las estrategias para combatir el estrés electoral y evitar caer en campañas desinformativas se sugieren las siguientes:
- Limite el consumo compulsivo de noticias: Controle el tiempo que pasa enterándose de noticias políticas o debatiendo en redes sociales. Especialmente en las horas previas a dormir evite la sobreexposición a tantas noticias negativas y de dudosa veracidad. Identifique y evada fuentes generadoras de informaciones de incierta procedencia.
- Establezca límites en los temas políticos a tratar en los chats y reuniones familiares o sociales: Es válido acordar con amigos o familiares no tocar temas políticos si esto genera tensión, enemistades o desgaste emocional.
- Enfoque y canalice sus energías en actividades sanas cotidianas: No se desconcentre de su agenda diaria laboral ni abandone sus rutinas cotidianas. Recurra a hacer gimnasia y ejercicios de respiración, así como la meditación diaria para liberar la tensión acumulada.
- Verifique antes de compartir: Filtre sus redes sociales. Oculte temporalmente el contenido de personas o páginas que generen debates intensos y tóxicos. Si una noticia parece diseñada para escandalizar, compruebe en medios de comunicación verificados o consulte directamente fuentes de instituciones oficiales con fines de resolver dudas sobre el proceso electoral.
- Recurra al autocontrol. Evite perder el control de sus emociones. Por esta época evite asistir a sitios o reuniones en que sabe que se va a exaltar ya que sabe que van a estar presentes personas que no concuerdan con sus ideas. Canalice esa energía participando en debates constructivos con gente mesurada que se identifique con sus pensamientos e ideales.
- Si las cosas se salen de control busque apoyo profesional: Si la ansiedad preelectoral interfiere significativamente con su día a día, es recomendable acudir a un profesional de la salud mental para desarrollar estrategias de afrontamiento.
En síntesis, es necesario preservar en esta época en que la efervescencia política pone en riesgo nuestra cordura y equilibrio físico-emocional, así como las relaciones con las personas que nos son vitalmente más significativas.
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