Malia Arts
hechos en Barranquilla e inspirados en Hawái
María Lucía Consuegra Girado tiene 25 años, es barranquillera y nació en el seno de una familia de artistas. Sus papás, Víctor y Mercedes, se conocieron por la música; eran cantantes de grupos musicales de su época. Su hermano Víctor mostró habilidades para las artes desde niño; realizó su primera exposición a los 9 años. Iván, su otro hermano, fue cantante de un grupo musical infantil. Y ella mostraba afinidad en lo que sus dos hermanos se desempeñaban y además se destacaba en el colegio en las manualidades, pero no tenía claro en qué era especialmente buena.
Hasta que un día, María Lucía decidió que quería ser diseñadora de modas.

“Cuando le conté a mi padre sobre la carrera en la que me quería desempeñar, me dijo que yo no tenía ni idea en qué consistía esa profesión. En su momento lo dijo porque yo tenía una idea superficial del diseño. Para probar mis habilidades, mi papá me mandó a hacer un curso en corte y confección en la academia ‘Estrella Aurorita’, dictado por la profesora Estrella Suárez, a quien recuerdo con alta estima. Me desenvolví tan bien en él que quise seguirlo hasta conseguir el título técnico; también en la academia. Al finalizarlo recibí el primer título de la carrera y la satisfacción de poder decirle a mi padre que era verdad que no sabía qué era el diseño, porque es en realidad mucho más de lo que creía, pero que estaba dispuesta a seguir aprendiendo y practicando, porque por fin había encontrado mi talento, en lo que me podía destacar al igual que mis hermanos”.
Después del curso empezó a estudiar diseño y patronaje de modas en LCI Barranquilla (LaSalle College). En esa institución aprendió bastante sobre diseño.
A sus 19 años y aun estando en la universidad, María Piedad Mercado le abrió las puertas de MPM para que trabajara. “Fue mi primera experiencia laboral y de ella aprendí que hay que ser constantes y disciplinados; que el talento es muy importante, pero que el éxito está en nunca darse por vencidos. Crecimos juntas esos años y sé que dejé una huella importante en MPM”.
Después de unos años se casó con Nicolás María Santo Domingo, “un hombre espectacular, que me apoya en mi carrera y me animó para que emprendiera. “Nos fuimos de luna de miel a Hawái y allá nació la idea de los turbantes y el nombre de la marca, Malia, que significa María en Hawaiiano”.
Cuando regresaron se le ocurrió que podía comprar retazos de tela que, para algunas empresas, son desperdicios; y de ellos sacar los turbantes. “Me contacté con una gran amiga de mi mamá que tiene talleres de confección y ella me envió una bolsa grandísima de telas que me regaló y de allí salió mi primera colección”.
Empezó su emprendimiento con una inversión de $0 pesos. Hacía los turbantes en su casa con una máquina de coser que tenía cuando estaba estudiando en la universidad. Con las ganancias obtenidas de esa primera colección fue haciendo inversiones. Participó en su primera feria. Con la ganancia que obtuvo en la feria compró una mejor máquina de coser e hizo un curso de macramé.
“Siempre quise aprender alguna técnica para tejer, y el macramé, por ser diferente, fue el elegido. Aprendí los nudos básicos y después lo complementaba con videos tutoriales que encontraba en internet. Practiqué lo que más pude y hoy en día lo sigo haciendo porque al igual que con los turbantes, me volví bastante diestra en esta técnica de tejido.
Debido a mi desenvolvimiento en este arte, se me han presentado oportunidades para realizar colaboraciones, como, por ejemplo, macramé con plantas; y además tengo programados para este 2019 varios cursos en universidades y otros espacios académicos y culturales presentando esta técnica como terapia para relajarse y disminuir la presión académica o laboral”.
La artista anota que su marca, Malia Arts, tiene ese segundo nombre por una razón muy especial. “Yo quiero por medio de ella compartir con todas las personas cualquier forma de arte en la que esté interesada, muestre talento y me sienta especialmente buena para entregarles lo mejor. Hoy son turbantes y macramé, pero el camino de la creatividad y la pasión por lo que hago me llevará a encontrar otras formas de arte que me encantaría compartir”.
fotos Jairo Guzmán









