Dedicación, trabajo, disciplina…
y una dosis de buena suerte
por Carlos A. Sourdis Pinedo
No se entienda mal, es evidente que José David Madero Visbal, más conocido por el nombre artístico de Madeiro, irradia agradecimiento y alegría tras haber triunfado en la versión 2021 de ‘Factor X’ de RCN, el popular reality show de la televisión colombiana.
Pero ya disminuida la euforia y poniéndolo todo en perspectiva, sale a flote el lado más humano y humilde de este artista. En medio de una entrevista que quizá otros aprovecharían exclusivamente para auto- promocionarse, Madeiro hace una reflexión sobre cuánto influye también “el factor suerte” para entrar a un concurso como éste, y sobre cómo muchos otros músicos, que quizá lo merecen aún más que él, jamás tendrán una oportunidad de ganarse siquiera lo necesario para subsistir con su arte debido a la falta de apoyo que existe en nuestro medio.
Es decir, confiesa que le parece un poco triste que después de un intenso aprendizaje y de una carrera musical (que en su caso va desde los 5 años hasta sus actuales 32), sea necesario conquistar al jurado de un concurso televisivo para obtener finalmente un reconocimiento.
No es que no se merezca este éxito mediático. Una vez dentro del ‘reality’, se enfrentaba a artistas reconocidos como Tavo Botero, Anarkía y Simón y Julián, los otros finalistas del concurso. “Había mucho talento”, dice con respeto.
¿Qué tenía el barranquillero a su favor? Una vida entera de práctica. Estudios de técnica vocal. Dominio de ocho instrumentos de cuerda y teclado. Una carrera profesional como productor audiovisual y musical. Conexión con el público. Nada de esto es producto de la suerte sino de una dedicación total a su proyecto de vida. Y de mucho trabajo.
Por eso hace estos cálculos: “Ganar en ‘Factor X’ es una oportunidad que sólo tiene uno entre 33 mil músicos. Es difícil, es anual. Sólo lo van a obtener diez músicos en diez años”.
Madeiro deplora lo indefensos que están los artistas ante la explotación, porque la ha vivido en carne propia. “Una vez me vi obligado a recibir tan sólo $80.000 por montar quince canciones de Guns & Roses, cantadas con solos de guitarra, después de que me tiré un mes ensayando todos los días para lograrlo. Eso no puede pasar”.
Por eso ahora acaricia la idea de utilizar la atención recibida gracias a ‘Factor X’ para emprender su propia cruzada: impulsar el desarrollo de una plataforma que una al gremio de creadores musicales. “Que tengamos la misma influencia que tiene, por ejemplo, la asociación de comerciantes”, sueña Madeiro.

No se entienda mal, es evidente que José David Madero Visbal, más conocido por el nombre artístico de Madeiro, irradia agradecimiento y alegría tras haber triunfado en la versión 2021 de ‘Factor X’ de RCN, el popular reality show de la televisión colombiana.
Pero ya disminuida la euforia y poniéndolo todo en perspectiva, sale a flote el lado más humano y humilde de este artista. En medio de una entrevista que quizá otros aprovecharían exclusivamente para auto- promocionarse, Madeiro hace una reflexión sobre cuánto influye también “el factor suerte” para entrar a un concurso como éste, y sobre cómo muchos otros músicos, que quizá lo merecen aún más que él, jamás tendrán una oportunidad de ganarse siquiera lo necesario para subsistir con su arte debido a la falta de apoyo que existe en nuestro medio.
Es decir, confiesa que le parece un poco triste que después de un intenso aprendizaje y de una carrera musical (que en su caso va desde los 5 años hasta sus actuales 32), sea necesario conquistar al jurado de un concurso televisivo para obtener finalmente un reconocimiento.
No es que no se merezca este éxito mediático. Una vez dentro del ‘reality’, se enfrentaba a artistas reconocidos como Tavo Botero, Anarkía y Simón y Julián, los otros finalistas del concurso. “Había mucho talento”, dice con respeto.
¿Qué tenía el barranquillero a su favor? Una vida entera de práctica. Estudios de técnica vocal. Dominio de ocho instrumentos de cuerda y teclado. Una carrera profesional como productor audiovisual y musical. Conexión con el público. Nada de esto es producto de la suerte sino de una dedicación total a su proyecto de vida. Y de mucho trabajo.
Por eso hace estos cálculos: “Ganar en ‘Factor X’ es una oportunidad que sólo tiene uno entre 33 mil músicos. Es difícil, es anual. Sólo lo van a obtener diez músicos en diez años”.
Madeiro deplora lo indefensos que están los artistas ante la explotación, porque la ha vivido en carne propia. “Una vez me vi obligado a recibir tan sólo $80.000 por montar quince canciones de Guns & Roses, cantadas con solos de guitarra, después de que me tiré un mes ensayando todos los días para lograrlo. Eso no puede pasar”.
Por eso ahora acaricia la idea de utilizar la atención recibida gracias a ‘Factor X’ para emprender su propia cruzada: impulsar el desarrollo de una plataforma que una al gremio de creadores musicales. “Que tengamos la misma influencia que tiene, por ejemplo, la asociación de comerciantes”, sueña Madeiro.

HA SIDO LO MÁS DURO
Madeiro se autoproclama auténticamente barranquillero a pesar de haber dejado la ciudad a los 18 años para estudiar en la Universidad de Los Andes y de la pinta de ‘hipster irlandés’ bohemio que le dan su fisonomía y su barba pelirroja, apariencia que sumada a su calidad artística y su carisma sedujeron al jurado de ‘Factor X’, un capítulo que marcará su vida.
Piensa que otro factor decisivo para avanzar hasta el primer puesto fue que en realidad nunca se lo tomó como un concurso o una competencia sino como una serie de sesiones artísticas en una comunidad de músicos, en la que todos compartían su conocimiento y admiración mutua. De hecho, asegura que le gustaría poder prestar sus servicios como productor musical a algunos de los otros artistas que participaron en el evento.
Pero eso no quiere decir que haya sido fácil. En primer lugar, porque estar en ‘Factor X’ implicó cancelar todos sus compromisos comerciales y su actividad laboral, en un momento en que sus ingresos se habían reducido al mínimo debido a las restricciones impuestas a los conciertos y actuaciones en vivo.
En segundo lugar, porque las medidas sanitarias para evitar el contagio del Covid 19 fueron aplicadas de manera extrema por la organización del reality show, convirtiendo a Madeiro en un auténtico prisionero dentro de la habitación del hotel que le asignaron, al igual que a los demás artistas. “Sufro un poco de claustrofobia. Es lo más duro que he pasado en mi vida”.
Agradece el apoyo de su esposa, la también realizadora audiovisual Angie Pinzón. “’Mi amor, las grandes historias siempre van a ser sufridas’, me decía ella para apoyarme”. Además de integrar un matrimonio, Madeiro y Angie conforman un equipo profesional. En este momento, ella dirige la producción de varios videos para canciones de él que están por ser lanzadas.
El triunfo en ‘Factor X’, sumado a la necesidad de reinvención que la crisis de la pandemia ha impuesto a la sociedad, representan para Madeiro la oportunidad de hacer un ‘reseteo’, un nuevo comienzo en su vida. En parte por eso ha regresado a Barranquilla, después de más de trece años viviendo en Bogotá.
En todo caso, ya sea en Bogotá o Barranquilla, Madeiro tiene una cosa clara: ser fiel a sí mismo y no permitir que él éxito se le suba a la cabeza. Es por este rumbo, el de la sencillez y la autenticidad, que ha conseguido lo que tiene hasta ahora. Y por ese rumbo tiene planeado seguir andando.


