El tratamiento colectivo que sana al planeta cada cuatro años
Por Roque Herrera Michel
Psicólogo
“No conozco a nadie en un estadio, pero cuando canta el himno y todos gritan gol, me siento rodeado de familia”: Palabras de un aficionado.
Definitivamente el futbol es una pasión que se contagia. Una vez más, a partir de este 11 de Junio, se vive con la mayor intensidad una edición más del Mundial de Futbol, la cita más importante del balompié orbital en la que el planeta pareciera adquirir la forma de una pelota de futbol.
En una misma hora de un día cualquiera de junio o de julio, un oficinista en Tokio, un joven en un suburbio de Río de Janeiro y un médico en Madrid contienen la respiración observando a kilómetros de distancia el rebote de una pelota en el césped verde de un colosal estadio norteamericano.
Es por eso por lo que aseguran que ver un partido de balompié mejora la salud física y mental de quien lo ve. Es un hecho reconocido que los seres humanos de cualquier parte del mundo, por noventa minutos se olvidan ya sea de un dolor crónico, de una enorme deuda o de los síntomas de la ansiedad del día a día los cuales quedan borrados de su mente el tiempo que dure o se prolongue un crucial match futbolístico.
Normalmente la prensa se enfoca en el impacto económico, el turismo o la geopolítica del Mundial, pero es conveniente abordar cómo este mega evento influye en la salud tanto física como mental y social no solo de los directos participantes y asistentes a los estadios sino de millones de espectadores regados en todo el planeta.
Sumergirse en los 90 minutos de un juego genera una desconexión mental que alivia tensiones, permite enfocarse en el presente y reduce la rumiación mental, ese hábito de pensar de manera constante en las preocupaciones.
Sin temor a equivocarnos se puede decir que la mayor victoria del torneo más grande del planeta no se grita en los estadios ni se levanta en un trofeo de oro, sino que se respira en el bienestar psicológico y social que desencadena en la humanidad.
LAS NOVEDADES DEL MUNDIAL DE FUTBOL 2026
En la edición número 23 este torneo llega con la novedad de realizarse con sede compartida entre tres países de América: México, Estados Unidos y Canadá.
Igualmente, en esta ocasión el Mundial de Fútbol 2026 marca un hito histórico al expandirse a 48 selecciones participantes. Antes de esta edición, el torneo contaba con 32 equipos, formato que se utilizó desde el campeonato de 1998.
De igual manera en esta edición se estrena un endurecimiento histórico del reglamento deportivo, que incluye la «Ley Vinícius» (expulsión por taparse la boca al hablar), cuentas regresivas de 5 segundos para saques y sanciones de 10 segundos en sustituciones. Otras novedades son el balón que incorpora IA y sensores para detectar, entre otras cosas, los goles fuera de juego, así como el uso por parte de los ‘referees’ de la cámara corporal denominada “el árbitro contigo” para transmitir en tiempo real la visión del juez tanto a la televisión como a las pantallas del estadio, ante situaciones complejas y reduciendo la especulación posterior.
ÉXITO FINANCIERO DEL CAMPEONATO
Para nadie es un secreto que el Mundial de Futbol dinamiza el comercio en todos sus subsectores a nivel mundial proyectándose ingresos históricos superiores a los US $10.900 millones.
No más en la ciudad de Bogotá, la Secretaría Distrital de Desarrollo Económico (SDDE) estima que el torneo tendría un impacto cercano a $ 1,6 billones sobre el PIB de la ciudad durante el segundo y tercer trimestre de 2026, impulsado principalmente por el aumento del consumo de los hogares y el movimiento económico alrededor de los partidos de la Selección Colombia (ventas de alimentos, de licor y de entradas a sitios para ver los encuentros, comercialización de balones e indumentaria, etc.).
MÁS ALLÁ DEL GOL: LA RECETA DEL MUNDIAL PARA SANAR LA SALUD MENTAL DE LOS HUMANOS.
Algo que resaltan los estudiosos de los fenómenos psicológicos y sociales es que el Mundial de fútbol no es solo un evento deportivo financieramente exitoso, sino también un catalizador de emociones extremas, dinámicas sociales masivas y presión psicológica al límite por parte de los deportistas.
Además de que el Mundial de fútbol se constituye en una poderosa herramienta que estimula la actividad física para combatir la obesidad y problemas cardíacos en el hombre moderno, se considera que también trae aspectos terapéuticos desde lo sicológico hasta lo social entre los que se pueden citar:
- El fútbol funciona como una válvula de escape emocional. Brinda un espacio seguro para gritar, llorar, sentir euforia y liberar estrés reprimido. En apenas 90 minutos, permite a millones de personas canalizar la frustración cotidiana logrando una purificación psicológica profunda. Ya sea jugando o celebrando un gol, la intensidad física y la emoción liberan dopamina y endorfinas las cuales reducen el estrés.
- El torneo actúa como un antídoto temporal contra la epidemia del sedentarismo. El Mundial es la mayor campaña de marketing gratuita para hacer deporte. Al ver jugar a atletas de élite, millares de personas (especialmente niños y jóvenes) se motivan a realizar actividades deportivas, asistir a gimnasios, y a inscribirse en escuelas de fútbol locales.
- La alegría, el festejo y el sentimiento de identidad compartida integran sociedades a escala global. En un mundo con altos índices de desacuerdos, enfrentamientos, aislamiento y ansiedad la efervescencia del Mundial ofrece una oportunidad inigualable de unión entre los pueblos. Un oasis en medio de tantos conflictos y guerras.
- El Mundial es una medicina sin receta médica: Sentirse parte de un grupo disminuye los niveles de soledad y depresión, y aumenta la autoestima. Ver un partido mejora la salud mental ya que actúa como un bálsamo para la epidemia global de la soledad y la depresión. El subibaja de la tensión durante un partido (tristeza, esperanza, agonía), al terminar el mismo suele dejar una sensación final de alivio y «reseteo» mental.
- El Mundial es considerado como la campaña de salud pública más grande del mundo: Durante muchas ediciones de estos torneos se han lanzado campañas masivas sobre salud mental (#NoShame), alimentación saludable, lucha contra el tabaquismo, así como la inclusión de minorías y la equidad de género a través del deporte. Un ejemplo lo da la OMS la cual despliega programas comunitarios financiados por el legado del Mundial (como Football for Hope) para salvar vidas en entornos vulnerables, alejando a jóvenes de la violencia y las drogas.
RIESGOS DEL FUTBOL PARA LA SALUD MENTAL DE LOS AFICIONADOS
En medio de todas estas bondades que aporta un mundial de futbol a la mente y la sociedad humana, hay que advertir que, así como ganar o el simple hecho de ver un partido une a las familias, amigos y vecinos, perder un partido o que nuestra selección asuma una posible eliminación puede generar picos de frustración, depresión o ansiedad para los cuales hay que estar preparados psicológicamente.
Existe la posibilidad de que el estrés o la frustración por un mal resultado puedan traer efectos negativos en una persona o en una comunidad. Esto se debe a que, así como la euforia colectiva y la pertenencia a un grupo liberan dopamina y oxitocina (las hormonas de la felicidad), también se debe alertar sobre el reverso oscuro: la frustración, la rumiación obsesiva y la hostilidad social tras una eventual pérdida o eliminación.
La psicología clínica utiliza el término «fusión de identidad» para describir a las personas que asumen los éxitos y fracasos de su selección como propios, experimentando niveles alarmantes de ansiedad anticipatoria, sentimientos depresivos, cortisol alto y estrés fisiológico antes, durante o después de un partido.
Aunque el deporte puede ser un pasatiempo saludable, se convierte en problema cuando el estado de ánimo y las conductas diarias dependen exclusivamente de los resultados del equipo. Se tiene que evitar caer en una sintomatología de “adicción emocional” hacia el futbol el cual es un fenómeno psicológico intenso donde el cerebro libera neurotransmisores similares a los de las adicciones químicas cada vez que su equipo juega.
En síntesis, a todas luces el Mundial de futbol es un fenómeno capaz de movilizar cuerpos, sanar mentes y unir sociedades en crisis bajo una misma frecuencia cardíaca producida por las palpitaciones azarosas de un balón de futbol.



