Productor internacional de eventos corporativos
Más de tres décadas como creador de experiencias y emociones.
Por Dayana González
Carlos Mario Martínez Lora ha forjado una carrera que lo posiciona entre los más reconocidos de la producción internacional de eventos en Colombia. Formado en Barranquilla desde sus inicios, ha trabajado con clientes corporativos, instituciones y grandes espectáculos, en una trayectoria donde la logística, la creatividad y la capacidad de anticiparse a lo inesperado han sido su sello.
Entre los hitos de ese recorrido figura haber sido productor logístico y de recursos del Bicentenario de Barranquilla, el 7 de abril de 2013, una gran conmemoración que destacó la historia, diversidad y papel de la ciudad como Puerta de Oro de Colombia, con eventos masivos, incluida la gran celebración en la Plaza de la Paz.
También participó como productor logístico y de recursos en los Juegos Centroamericanos y del Caribe realizados en Barranquilla, del 19 de julio al 3 de agosto de 2018, una responsabilidad que exigió coordinación de alto nivel y confirmó su experiencia en eventos de gran escala.

Mucho antes de los montajes inmersivos y de los efectos digitales, hacer espectáculos era resolver con lo que había: cables, luces básicas, sonido rudimentario y mucha creatividad.
Carlos Mario empezó en la Barranquilla de los años 80, cuando las minitecas marcaban el pulso de las fiestas y cada quinceañero, boda o celebración se convertía en una oportunidad para aprender.
Su inspiración nació con Electric MiniTK. Viendo cómo aquellos equipos sencillos podían transformar un salón común en un ambiente memorable, entendió que detrás de la música había un oficio.
No habla de un único primer gran proyecto. Dice que fueron esos años de formación, entre eventos pequeños y grandes aprendizajes, los que le enseñaron a producir.
Estudió Administración de Empresas y encontró en la producción el camino donde realmente quería estar. Un mundo que le resultó fascinante porque le permite hacer lo que más disfruta: crear, imaginar un evento desde cero y convertir una idea en una experiencia para otros.

Su formación profesional también le dio herramientas para entender presupuestos, logística, planeación y manejo de recursos, conocimientos que terminaron complementando su oficio creativo.
Ese equilibrio entre imaginación y organización ha marcado su trayectoria.
Para él, organizar un evento va mucho más allá de coordinar la logística. Todo comienza entendiendo qué quiere el cliente, qué espera transmitir y cómo lograr que el público lo viva.
Uno de sus proyectos más singulares llegó en 2023, cuando con Bitácora Producciones participó en lo que describe como la primera boda civil celebrada en el metaverso, con acompañamiento de la Notaría Tercera y asistentes conectados desde otros países.
Más allá de la novedad tecnológica, el reto era lograr que una ceremonia virtual mantuviera el sentido emocional de una celebración real.
Durante el Bicentenario de Barranquilla vivió una de esas pruebas que revelan el oficio: se esperaban cinco mil personas y llegaron casi diez mil. El cambio obligó a tomar decisiones en tiempo real, reorganizar accesos, ajustar operación y responder sobre la marcha sin detener el evento.
Experiencias así le han reafirmado una convicción: en producción siempre hay que tener alternativas, porque los imprevistos llegan y saber reaccionar también es parte del oficio.

A quienes reducen la producción de eventos a sonido, luces y cronogramas, les responde que hay una dimensión menos visible: la experiencia que recibe el público.
Que un evento funcione no depende solo de que se vea bien, sino de que conecte con la gente.
Por eso insiste en que la tecnología puede cambiar, evolucionar y reinventarse, pero el propósito sigue siendo el mismo: generar emociones.
Mientras el público ve el resultado, detrás del escenario hay decisiones permanentes, soluciones rápidas y problemas que se resuelven sin que nadie lo note. Ese trabajo silencioso es parte esencial del productor.
Desde las minitecas de los años 80 hasta los formatos digitales del presente, la trayectoria de Carlos Mario Martínez ha seguido una misma línea: adaptarse a los cambios sin perder de vista que, al final, producir es lograr que una idea cobre vida frente a otros.
En 2025, el Senado de la República le concedió a este empresario cordobés dedicado a la producción logística una mención de reconocimiento por su sobresaliente contribución a la industria del entretenimiento.
El diploma señala que su talento y dedicación han dejado una huella invaluable, aportando al desarrollo y crecimiento del sector y, con ello, al progreso del país.
La exaltación, entregada por el senador Julio Alberto Elías Vidal, pareció resumir una trayectoria construida durante décadas.
Porque detrás de cada montaje, cada espectáculo y cada reto superado, Carlos Mario Martínez ha defendido una misma idea: producir no es solo organizar eventos; es convertir una idea en emoción, y una emoción en memoria.


