El oftalmólogo Luis Escaf ve la vida con ojos diferentes
por Loor Naissir
El prestigioso oftalmólogo Luis José Escaf aceptó una entrevista virtual con LA OLA CARIBE una semana después de haber salido de la clínica. Su recuperación fue celebrada no solo en los círculos médicos y sociales de Barranquilla donde goza de mucho aprecio, sino además en muchas ciudades colombianas y en varios países del mundo donde él ha ido como conferencista a presentar lo que hace en Barranquilla. A la vanguardia de la oftalmología. Así han transcurrido sus treinta y cinco años dedicados consagradamente a su profesión. Cuando se le preguntó si era un hombre de fé, respondió: “Ufff. Qué pregunta tan complicada. Comenzaste con un golpe al hígado. La definición de FE como nos enseñaron en el colegio es creer lo que no vemos porque Dios lo ha revelado. Si apartamos la parte religiosa de la pregunta y la aterrizamos al día a día, te diré que sí, creo lo que me dicen las personas, creo que las personas son buenas hasta que se demuestre lo contrario”.
Y después le pregunté
¿Qué opina sobre esa línea delgada que separa la vida de la muerte?
El doctor dijo: “Nunca pensamos en la muerte, hacemos planes como si nunca nos fuéramos a morir, pero la verdad es que la muerte puede venir en cualquier momento”. Muy amable como siempre, el especialista respondió una a una las preguntas.
Estas fueron sus apreciaciones sobre la vida.
¿Después de lo que le pasó le teme a la muerte?
-No le temo a la muerte como tal. La incertidumbre de qué pasa después de ella sí me sobrecoje.
¿Alcanzó a ver el famoso ‘túnel’ o algo parecido?
-El túnel es una respuesta del organismo a una hipotension arterial. En este caso no sufrí ninguna hipotensión porque simpre tuve atención médica y respiración asistida por un ventilador. Estaba en UCI intubado.
Usted dijo que tenía que vivir porque no había terminado lo que había empezado
¿a qué se refería?
-Yo planeo lo que voy hacer a corto, mediano y largo plazo. Me pongo metas realizables y las monitoreo permanentemente. A veces las puedo lograr y a veces no. En lo personal, familiar y empresarial. En los 35 años de vida profesional he realizado un 70% de lo que planeé. Me falta un 30% y estoy seguro de que cuando lo realice me pondré otras metas de acuerdo al momento. Si uno deja de soñar y hacer cosas creo que esa es la muerte en vida Por ejemplo, educar a los hijos, que sean profesionales, buenas personas y que aporten a la comunidad y al país, era una meta. Creo que lo hemos logrado.
¿Cuando usted supo que tenía H1N1 y Covid-19 qué fue lo primero que se le vino a la mente?
-De verdad que no sospeché que lo tuviera porque los síntomas no cuadraban con lo que dicen los libros; pensé que era un resfriado, solo me dio fiebre y no permanente sino de noche. Me iniciaron los síntomas el 17 de marzo y solo el 24 se me agravaron con fiebre muy alta y tos. Sin embargo, por precaución me hice la prueba de Covid-19 con la Secretaría de Salud, la cual salió negativa.
¿Cómo era su estado de salud cuando ingresó a la clínica?
-Llegué por mis propios medios (25 de marzo), manejando el carro porque mi esposa estaba nerviosa. Ingresé y me tomaron radiografía de tórax y tomografía, y salió infiltración pulmonar que sugería neumonía, sin determinar de qué causa.
¿Hasta qué día estuvo consciente?
-Hasta el 26 de marzo que me intubaron, porque el cuadro se agudizó.
¿Le informaron lo que le iban a hacer?
-Sí, claro… me dijeron que me iban a intubar y de ahí no supe más. Durante 10 días estuve en UCI, de los cuales 7 intubado y 3 en la misma UCI pero solo con oxígeno.
¿Tuvo miedo?
-Cuando uno está inntubado es como un coma inducido. El cerebro sigue funcionando y puedes tener pesadillas, alucinaciones; y cuando despiertas puedes pensar que fueron reales. Por supuesto, llega uno a tener miedo en algunos de esos sueños. Dicen que los médicos son cobardes porque sí saben lo que padecen y qué les van a hacer.
¿Eso es cierto?
-En parte sí, pero si uno sabe que está en buenas manos y que los médicos son competentes y la clínica tiene los recursos tenológicos, eso te da seguridad y confianza.
¿Qué siente cuándo le dicen que oraron por usted?
-Es muy gratificante como persona y como profesional de la medicina que soy, que uno y su familia sean estimados en la comunidad y en el país donde vivimos.
¿Díganos qué fue lo más doloroso de su aislamiento?
-Yo no me sentí aislado; cuando estuve en cuidados intensivos, estaba inconsciente. Cuando me trasladaron a la habitación estuve en contacto virtual con mi familia y siempre tenía un auxiliar de enfermería.
¿Cómo es el doctor Escaf de hoy y en qué se diferencia del anterior?
-Ahora tengo 10 kilos menos y 10 días de mi vida perdidos, que no cuentan. Le doy gracias a Dios por esta segunda oportunidad.
¿Cuándo se despierta qué es lo primero que se le viene a la mente?
-En estos momentos que la pandemia no ha pasado y todavía no sabemos qué va a suceder, pienso en los colombianos que están en las calles susbsitiendo para poder comer y que han perdido su empleo por la crisis.
¿Como médico cree que las medidas preventivas adoptadas por el gobierno son las acertadas?
-Creo que el aislamiento es necesario, pero una gran mayoría de la gente tiene que salir diariamente.
¿Cómo son sus días, comparados con los de antes?
-Ahora estoy en fase de recuperación y en cuarentena obligatoria. Afortunadamente unos grupos de oftalmólogos nos estamos comunicando por videoconferencias diariamente y he participado en algunas. Inclusive nuestra clínica ha creado su propio canal.
¿Cree que su vida se partió en dos? Hay un antes y un después?
-Mmmmm… No creo. Es una experiencia más, mirémosle el lado positivo. Yo olvido rápidamente los momentos malos.
¿Qué significa para usted la familia?
-La familia es todo. Tengo una esposa maravillosa y unos hijos espectaculares.
¿Cuál es su nuevo reto?
-Cuidar mi salud. Sin salud no se pueden lograr los objetivos.
¿Pensó alguna vez que usted era tan querido y apreciado por la gente?
-No, no lo pensé, y tampoco lo creía hasta que empecé a leer todos los mensajes de aprecio y cariño no solo de la ciudad y mi país, sino de otros países. Eso me obliga aún más a seguir haciendo lo que hago.
¿Qué significaron para usted la calle de honor y los aplausos de corazón de los médicos y paramédicos cuando salía de la clínica?
-Yo creo que los médicos, intensivistas, enfermeras y auxiliares querían festejar conmigo el triunfo de la vida contra la muerte; y en ese acto simbólico estaban a la vez regocijándose de haberlo conseguido.
¿Sigue viendo las noticias de esta pandemia?
Sí, por supuesto! y cada muerte me duele, porque pienso en los niños huérfanos, madres desconsoladas, viudas y todo lo que eso representa para el núcleo familiar y la sociedad
¿Hasta cuando estará incapacitado?
Obligatoriamente unos 10 días más, pero hasta que no me sienta bien, no saldré a trabajar.
¿Qué le dice a los pacientes con Covid-19 que están en casa?
-Si están con síntomas que vayan a la clínica. Y que tomen las precauciones para evitar contagiar a los demás. El doctor Escaf no se cansa de dar gracias a Dios, a los médicos y paramédicos que lo atendieron y a los montones de colegas, amigos y pacientes que hicieron cadenas de oración por su salud.

