por Loor Naissir
José Gabriel Lapeira, más conocido como ‘El tigre’, no necesita presentación en el mundo de la gastronomía. Los treinta años de trayectoria y los veintiocho proyectos, entre restaurantes y discotecas, que ha desarrollado en su natal Barranquilla, le han dado los títulos de chef, administrador de empresas, ingeniero industrial y sobre todo, el de un hombre de mundo con un exigente paladar para saber qué le gusta a la gente y con una gran visión de ciudad moderna y a la vanguardia. Viene de una familia paterna amante de la cocina, que le enseñó muchos secretos culinarios de generación en generación. Y de una familia materna que le ha aportado a la ciudad en acciones cívicas y voluntarias, como su abuela, doña Emma Tovar de Buitrago, quien luchó por la arborización de Barranquilla; y su mamá, Emita Buitrago de Lapeira, una exponente en la decoración de eventos. Le dicen ‘Tigre’ por un ‘caddy’. A los ocho años sus papás le regalaron de Niño Dios un equipo de golf con tres bolas y al día siguiente pidió que lo llevaran a jugar al Country Club. Al terminar, el ‘caddy’ le entregó dos bolas, y él, con uno de los palos, lo persiguió y le exigió que le entregara la otra bola. Cuando se la dio, le dijo: “Tú eres un tigre», y así se quedó. Porque a pesar de ser un niño, de bobo no tenía ni un pelo”, recuerda jocosamente. Los viajes por muchos países, siempre acompañado de su querida esposa, Letty Pumarejo, lo han nutrido en cultura y conocimientos gastronómicos; se la pasan probando sabores. Considera la cocina mediterránea como su base; también le encanta la china y la italiana. Prueba de ello es Mía, el restaurante que tiene en compañía de sus amigos Alvaro Puccini, Mery Hellen Caro y José Ignacio Vengoechea. La familia Lapeira Pumarejo trabaja unida y le encanta variar. Por eso sus proyectos viven evolucionando. Ahora tiene uno en el que está involucrado ciento por ciento su hijo José Carlo, quien después de estudiar administración de empresas en Barcelona, España, decidió seguirle sus pasos. Es el gerente de este nuevo negocio a domicilio, que ha sido todo un éxito y que, precisamente se llama ‘Tigre’. “Me siento orgulloso. Mi hijo ha dado la talla, trabaja todos los días, hasta los sábados y domingos; es comida china. Su secreto está en el sabor que se le da al arroz con la mezcla de los ingredientes. En estos días se prepara para ser el operador del restaurante del Hotel El Prado, que fue el famoso ‘Patio Andaluz’; su hija Valentina, también administradora de empresas, manejará recursos humanos, compras y atención al cliente. Ella es experta en postres. Y Letty ha estado muy involucrada en su restauración. A sus hijos los ha complacido en todo lo que le piden y los sigue complaciendo. Han estudiado lo que han querido. Y sin él pedirlo, ellos se han enamorado de lo que han visto hacer a sus papás. “Cuando eran niños jamás me vieron salir por las noches para manejar las discotecas porque me quedaba en casa hasta verlos dormir y cuando despertaban, ahí estaba con el ojo pelao para mis hijos, mis dos tesoros que Dios me ha regalado. No falté jamás a una entrega de notas ni a ningún evento del colegio Marymount”. Cuando habla de Valentina María se emociona y dice: Heredó la sensibilidad de mi mamá y de mi abuela materna. Le encanta el trabajo social. Un día me convenció para que la dejara ir a la China al voluntariado ‘Atrévete a soñar’ y le pagué todo porque me dijo que quería devolverle al mundo un poquito de todas las cosas buenas que Dios le ha dado a ella; y eso me conmovió”. Los hijos de ‘El tigre’ salieron ‘pintaos’.

fotos Jairo Guzmán
