Recibió una institución en papel y la transformó en una universidad pública
Para la educadora Joceline Azar Nigrinis asumir la rectoría de una institución llamada a transformar la educación superior en Santa Marta, fue una responsabilidad histórica con su ciudad.
Llegó cuando era una institución que existía en documentos y acuerdos, pero todavía no había logrado convertirse en una realidad para los jóvenes de Santa Marta.
Por eso entendió desde el primer día que el reto no era simplemente administrar una institución, sino construirla.
Y en mayo de 2024 asumió esta tarea como uno de los mayores desafíos de su trayectoria después de más de 26 años de experiencia profesional como Administradora de Empresas liderando, organizando y proyectando empresas del sector privado, donde se ha destacado por su capacidad para estructurar organizaciones, ordenar procesos y lograr resultados sostenibles con visión y humanidad.
Con una pasión indescriptible, decidió poner su experiencia al servicio de una causa que considera profundamente transformadora: la educación pública.
En menos de dos años, la USM ha logrado: 4 programas técnicos laborales activos, los registros calificados de 11 programas profesionales, la infraestructura en funcionamiento, gracias a un convenio con la alcaldía distrital de Santa Marta.
También proyectos de formación para taxistas, comerciantes, jóvenes y comunidades rurales. Y, sobre todo, una misión clara: ser una institución al servicio del territorio.
“Siempre he creído que las ciudades cambian cuando amplían las oportunidades para su gente. La educación sigue siendo el camino más poderoso para generar movilidad social”.
Asumir la rectoría significó para ella trabajar para convertir un sueño colectivo en una institución viva.
Hoy la universidad cuenta con programas académicos aprobados, estudiantes, grupos de investigación
reconocidos, presencia territorial y una visión clara de futuro.
“Haber contribuido a esa construcción es, sin duda, uno de los mayores honores de mi vida profesional”.
La Ola Caribe conversó con esta profesional, que tiene maestría en Liderazgo y Desarrollo Organizacional, es especialista en Gerencia del Talento Humano y coach ontológico y organizacional certificada, lo que le ha permitido integrar el desarrollo humano con la estrategia empresarial.
Estas fueron sus respuestas:
¿Cuál ha sido el mayor desafío que ha enfrentado desde que llegó a este cargo?
-Ha sido transformar una idea en una institución. Cuando una universidad ya está consolidada, sus retos suelen estar relacionados con el crecimiento o la modernización. En nuestro caso, el primer desafío fue lograr que la universidad existiera de manera efectiva y comenzara a cumplir el propósito para el cual fue creada. Tuvimos que construir procesos académicos, consolidar equipos, desarrollar capacidades administrativas, obtener registros calificados, generar confianza institucional y demostrar que este proyecto tenía viabilidad y futuro. Hoy contamos con once programas profesionales con registro calificado, dos grupos de investigación reconocidos por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación y una comunidad estudiantil que supera los 1.200 alumnos, con una proyección de alcanzar los 2.500 al finalizar 2026.
Sin embargo, más allá de las cifras, el mayor logro ha sido demostrar que Santa Marta sí puede tener una universidad pública sólida, pertinente y conectada con las necesidades de su territorio.
¿Qué principios orientan su estilo de liderazgo?
-Creo en un liderazgo basado en la coherencia, el respeto y la capacidad de construir equipos. Nunca he creído en los liderazgos sustentados únicamente en la autoridad del cargo. Las organizaciones avanzan cuando las personas encuentran sentido en lo que hacen y comprenden cómo su trabajo contribuye a un propósito superior. Me gusta liderar con cercanía, escuchar, promover la participación y generar confianza. Pero también creo en la disciplina, en la responsabilidad, en la excelencia y en la importancia de cumplir los compromisos.
Hay una convicción que me acompaña: los resultados importan, pero la forma cómo se alcanzan también. Por eso procuro equilibrar la exigencia con la humanidad y la visión estratégica con la sensibilidad hacia las personas.
¿Cómo logra equilibrar la visión académica con las exigencias administrativas y financieras de una universidad?
-Los grandes proyectos académicos requieren sostenibilidad financiera y una administración eficiente. Una buena idea educativa no prospera si no cuenta con una estructura sólida que la respalde.
Mi formación como administradora de empresas y mi experiencia en desarrollo organizacional me han ayudado a comprender que cada decisión administrativa tiene un impacto académico y que cada apuesta académica debe tener una base financiera responsable.
El equilibrio consiste en no perder de vista el propósito institucional. Los recursos, los procesos y la infraestructura son medios; el fin siempre será generar oportunidades de formación para las personas.
¿Cuál es la principal apuesta de la Institución Universitaria de Santa Marta para los próximos cinco años?
-Nuestra principal apuesta es consolidarnos como una universidad pública referente en el Caribe colombiano por su impacto social, su calidad académica y su compromiso con el territorio. Queremos ampliar la cobertura educativa, fortalecer la investigación aplicada, consolidar nuestra infraestructura propia y seguir llevando oportunidades de formación a sectores urbanos y rurales que históricamente han tenido menos acceso a la educación superior.
Pero también tenemos una apuesta que considero fundamental: formar ciudadanos además de profesionales. Por eso hemos impulsado iniciativas como el Tren del Legado y nuestro trabajo en cultura ciudadana. Creemos que la educación superior debe contribuir no solamente al desarrollo económico, sino también a la construcción de una sociedad más consciente, respetuosa y comprometida con lo público.
¿Qué diferencia a esta universidad de otras instituciones de educación superior de la región Caribe?
-Nos diferencia nuestra conexión con el territorio. La USM nació para responder a las necesidades de Santa Marta y del Magdalena. Nuestros programas, proyectos y líneas de investigación están pensados para aportar soluciones a desafíos concretos de la región. También nos diferencia nuestro enfoque en cultura ciudadana. Consideramos que una universidad pública tiene la responsabilidad de contribuir a la formación de mejores ciudadanos, no solamente de mejores profesionales. Además, somos una institución cercana a las comunidades, con vocación de inclusión y con una profunda convicción de que la educación debe llegar a donde históricamente no ha llegado.
¿Cómo avanza el proceso de consolidación académica y de infraestructura de la institución?
-Avanza de manera muy positiva. En el componente académico hemos logrado consolidar una oferta pertinente y alineada con las necesidades del territorio. Hoy contamos con once programas profesionales con registro calificado y seguimos avanzando en nuevas propuestas académicas.
En investigación ya tenemos dos grupos reconocidos por MinCiencias, lo que demuestra que estamos construyendo capacidades científicas desde etapas tempranas de la institución.
En infraestructura hemos logrado avances importantes, incluyendo la gestión del lote destinado para la futura sede principal de la universidad y la ampliación de nuestra presencia en distintos sectores urbanos y rurales.
Estamos construyendo una universidad con visión de largo plazo.
¿Cuáles son los programas académicos que más demanda tienen actualmente?
-Los programas relacionados con marketing digital, logística, gastronomía y las áreas tecnológicas han despertado un gran interés entre los estudiantes. Esto responde a que son programas alineados con sectores estratégicos para el desarrollo económico de Santa Marta y la región Caribe. También observamos una creciente expectativa frente a la arquitectura, las ingenierías y programas vinculados con tecnología, innovación y sostenibilidad.
¿Qué oportunidades ofrece la universidad a los jóvenes de escasos recursos?
-Nuestra razón de ser es precisamente ampliar oportunidades. Como institución pública trabajamos para que los factores económicos no se conviertan en una barrera para acceder a la educación superior. Nuestros estudiantes acceden a beneficios de gratuidad y a diferentes mecanismos de acompañamiento institucional. Además, estamos llevando la educación a territorios donde antes no existían alternativas cercanas de formación superior. Creemos que el talento no depende del nivel de ingresos de una familia y que una universidad pública debe contribuir a gestionar brechas sociales.
¿Cómo están trabajando para reducir la deserción estudiantil?
-Entendemos que el acceso es importante, pero la permanencia también lo es. Por eso hemos fortalecido estrategias de acompañamiento académico, bienestar universitario, apoyo psicosocial y seguimiento permanente a los estudiantes. La deserción muchas veces está relacionada con dificultades económicas, familiares o
emocionales. Nuestro propósito es identificar esas situaciones oportunamente y generar mecanismos de apoyo que permitan a los estudiantes continuar su proceso formativo.
¿Qué mensaje les daría a los jóvenes que aún creen que estudiar una carrera universitaria está fuera de su alcance?
-Les diría que no permitan que las circunstancias actuales definan el tamaño de sus sueños. La educación sigue siendo una de las herramientas más poderosas para transformar una vida. No siempre es un camino fácil, pero sí es un camino que abre posibilidades. Mi invitación es a creer en su potencial, a buscar oportunidades y a entender que muchas veces el primer paso es simplemente atreverse a intentarlo.
¿Cómo fomenta la institución el emprendimiento entre sus estudiantes?
-Promovemos una formación que combina conocimiento técnico con capacidad de iniciativa.
Queremos que nuestros estudiantes estén preparados para vincularse al mercado laboral, pero también para crear oportunidades, generar empleo y desarrollar proyectos propios. Por eso impulsamos actividades, espacios formativos y proyectos orientados al fortalecimiento de habilidades emprendedoras y de innovación.
¿Qué papel juega la investigación en la formación de los estudiantes?
-La investigación es fundamental porque enseña a pensar. Más allá de transmitir conocimientos, una universidad debe formar personas capaces de analizar problemas, formular preguntas y construir soluciones. Por eso promovemos una cultura investigativa desde los primeros procesos formativos y fortalecemos la participación de estudiantes en proyectos que tengan impacto real sobre las comunidades.
¿Cuáles son los proyectos de investigación que más impacto han generado en la comunidad?
-Nuestros proyectos se concentran especialmente en temas relacionados con educación, fortalecimiento de las habilidades humanas, cultura ciudadana, desarrollo territorial, sostenibilidad e innovación.
Uno de los aspectos más importantes ha sido orientar la investigación hacia problemas reales de la ciudad y del departamento, buscando que el conocimiento generado tenga utilidad práctica y contribuya a mejorar la calidad de vida de las comunidades.
¿Cómo se prepara la universidad para responder a los desafíos de la inteligencia artificial y las nuevas tecnologías?
-La inteligencia artificial ya forma parte de nuestro presente, por eso estamos ofertando la ingeniería de datos e inteligencia artificial. Hemos incorporado estas herramientas en distintos procesos académicos y promovemos competencias digitales que permiten a nuestros estudiantes desenvolverse en escenarios cada vez más tecnológicos.
Sin embargo, también insistimos en que la tecnología debe estar acompañada por pensamiento crítico, criterio ético y capacidades humanas que seguirán siendo fundamentales en cualquier contexto.
¿De qué manera la universidad contribuye al desarrollo económico y social de Santa Marta?
-Cada estudiante que accede a la educación superior representa una oportunidad de transformación para su familia y para la ciudad.
La universidad forma talento humano, genera conocimiento, impulsa la innovación, promueve ciudadanía y fortalece las capacidades del territorio. Nuestro aporte no se limita a las aulas. Buscamos convertirnos en un actor activo del desarrollo local y regional.
¿Qué alianzas estratégicas han establecido con el sector empresarial y las autoridades locales?
-Hemos construido alianzas con entidades públicas, empresas, gremios, instituciones educativas y organizaciones sociales. Creemos firmemente en la articulación entre academia, empresa y Estado como una condición indispensable para el desarrollo sostenible. Estas alianzas nos permiten fortalecer procesos formativos, generar oportunidades para los estudiantes y desarrollar proyectos con impacto en la comunidad.
¿Cómo visualiza el aporte de la universidad a la celebración de los 501 años de Santa Marta y a su futuro?
-Los 501 años deben convertirse en una oportunidad más para reflexionar sobre la ciudad que somos y la ciudad que estamos construyendo.
Desde la universidad hemos promovido iniciativas como el Tren del Legado porque creemos que el futuro de Santa Marta no depende únicamente de obras físicas, sino también de la formación de ciudadanos comprometidos con el cuidado de su ciudad, con la convivencia y con el bien común. La universidad tiene la responsabilidad de ayudar a construir ese futuro.
¿Cuál ha sido la enseñanza más valiosa que le ha dejado su trayectoria en el sector educativo?
-Que la educación transforma mucho más que trayectorias profesionales. Transforma familias, comunidades y proyectos de vida. He aprendido que detrás de cada estudiante existe una historia, un sueño y una oportunidad. Y que cuando una persona accede a una educación de calidad, los efectos positivos trascienden generaciones.
Cuando termine su gestión, ¿cómo le gustaría que la recordaran los estudiantes, docentes y ciudadanos de Santa Marta?
-Me gustaría que dijeran que ayudé a convertir una idea en una realidad. Que recibí una institución que existía en el papel y contribuí a transformarla en una universidad viva, con estudiantes, programas, investigación, presencia territorial y visión de futuro. Pero, sobre todo, me gustaría que me recordaran como una persona que trabajó con honestidad, compromiso y profundo amor por Santa Marta, convencida de que la educación sigue siendo una de las herramientas más poderosas para transformar una sociedad.







