Que crezca sano y feliz, y sea una buena persona
Álvaro Daníes Londoño es un feliz papá primerizo. Disfruta cada etapa del crecimiento de su hijo, llamado igual que él.
Tiene un año y cinco meses, y camina por todo el apartamento curioseando lo que encuentra.
Con su esposa, María Carolina Cáceres, cartagenera criada en Bogotá, lo llevan a sitios despejados, como parques y fincas, para que se familiarice con el medio ambiente y la naturaleza.
El papá le da el último tetero de la noche y la mamá lo duerme. Su mayor función es jugar con él desde que se despierta.
Trata de estar el mayor tiempo posible antes de irse al trabajo y llega apresurado por las tardes para aprovechar el tiempo antes de que se duerma su pequeño Álvaro, quien heredó el temperamento alegre de las tres generaciones de Álvaro de la familia.
Desde que nació su hijo les cambió la vida a ambos padres. Todo gira alrededor del niño y gozan con lo que le sucede: que el bebé agarró el tetero, que le salió el primer diente, que ya tira besos, que da los primeros pasos, que sostiene el vaso de agua…
María Carolina Cáceres también distribuye su tiempo para compartir a su hijo. Porque ella también trabaja: es creadora de cremas naturales para la piel, un producto que se vendió en la Feria AMA, y hasta allá llevaron al pequeño hijo.
Lo que Álvaro quiere para su niño es que crezca sano y feliz, y que sea en la vida una buena persona.

