Barranquilla vuelve a pronunciarse en voz alta ante el mundo. Esta vez, no desde el Caribe, sino desde la solemnidad de Roma, donde la historia y la fe se entrelazan en cada piedra.
A comienzos de este año, el Papa León XIV confió una misión de alto significado al barranquillero monseñor Luis Manuel Alí Herrera: ser Vicario del Arcipreste de la Basílica Papal de Santa María la Mayor, uno de los templos más emblemáticos del catolicismo universal y santuario mariano de profunda devoción.
El nombramiento, oficializado el jueves 15 de enero, no solo lo ubica en un lugar privilegiado dentro de la estructura eclesial, sino en el corazón mismo de una tradición milenaria. Desde allí, acompaña al cardenal Rolandas Makrickas —Arcipreste desde julio de 2025— en la delicada tarea de custodiar la vida litúrgica, pastoral y espiritual de la basílica, además de asumir su representación cuando es necesario.
Pero más allá del título y la investidura, esta es una historia que emociona por su raíz. Es la de un hijo de Barranquilla que, llevando consigo la esencia de su tierra, hoy camina entre los muros que han sido testigos de siglos de fe, convirtiéndose en puente entre lo local y lo universal.
Porque cuando un barranquillero llega tan lejos, no va solo: lleva consigo la memoria, la fe y el orgullo de toda una ciudad que, una vez más, encuentra su nombre escrito en la historia.
Monseñor Luis Manuel Alí Herrera – Barranquillero en el corazón de Roma
