nuevo reto en el Colegio Inmobiliario de Barranquilla
El administrador de empresas Tomás Acosta Oquendo es el nuevo presidente de la junta directiva de la Corporación Colegio Inmobiliario de Barranquilla. Su posesión será en los próximos días. Reemplaza al abogado Luis Fernando Acosta Osío, quien ocupó esta posición por ocho años. Tomás lleva cuarenta y cinco años dedicado al negocio de bienes raíces; comenzó a los 21 años. “Es una gran responsabilidad asumir esta posición, sobre todo en estos momentos que la ciudad registra un gran crecimiento urbanístico y el Colegio es un gremio respetable a nivel nacional; fue fundado hace 21 años por Roberto Dugand Roncallo, Alfonso Acosta Bendek, José Manuel Abello Moreno (f), Luis Fernando Acosta Osío, William Escaf Escaf, Armando Saieh Suz y Ricardo Farah Saad, entre otros”. Barranquilla necesitaba entonces otro gremio en el sector inmobiliario, cuando las leyes no estaban definidas en materia de reajustes anuales y había que actuar como mediadores, al igual que en los avalúos y en la propiedad horizontal”.
El Director Ejecutivo es Antonio Rochel, de la inmobiliaria Invercar. El Colegio cuenta con 40 afiliados que conforman comités de arrendamiento, de propiedad horizontal, de avalúos, de asuntos legales y de asuntos políticos. Tomás trabaja con su hijo Hugo Alberto, también administrador de empresas y tiene proyectado incluir en el negocio a sus hijas Patricia, arquitecta, y Silvia, abogada. “La tecnología ha avanzado tanto en lo que va de este milenio que cada día es más fácil hacer negocios. Conectarnos con habilidad nos permite ofrecer un producto rápidamente con eficacia porque siempre hay alguien que necesita lo que tu tienes, así como tu necesitas lo que alguien tiene. Por esto es que hay que estar a la vanguardia de la tecnología, y más aún en Barranquilla, una ciudad con una gran futuro económico y social”.
El Colegio Inmobiliario va a organizar la Rueda de Negocios Inmobiliarios, tanto en ventas como en arriendos, con la participación de todas aquellas personas naturales y jurídicas que se dedican a esta actividad, con el requisito único que tengan su registro mercantil vigente o que se encuentren vinculados a una firma inmobiliaria. “En esas reuniones cruzaremos información de ofertas y clientes dentro de la ética que se exige en estas actividades.
También vamos a iniciar un curso en técnicas de avalúos urbanos y rurales”.
