El arquitecto barranquillero Ernesto Vendríes Bray, residente en Alemania desde hace 20 años, estuvo de paso por la ciudad visitando a sus familiares. LA OLA CARIBE lo entrevistó para que contara sobre la restauración de una casa que hace parte del patrimonio histórico y arquitectónico en Babenhausen, una pequeña ciudad alemana. En compañía del administrador hotelero Nicholas Craxton, un inglés también radicado hace tiempo en Alemania, han recuperado esta casa de más de 400 años de antigüedad. De la misma vivienda rescataron y reciclaron tanto elementos constructivos como muebles para lograr una hermosa casa con los ambientes necesarios para vivir cómodamente y cumplir con las exigencias de sostenibilidad actuales. Ernesto es egresado de la facultad de arquitectura de la Universidad Javeriana de Bogotá e hizo un doctorado en Alemania sobre la obra del arquitecto Leopoldo Rother, quien llegó a Colombia en 1936 huyendo de las políticas de Hitler y se considera uno de los padres de la arquitectura moderna colombiana. Entre muchas de sus obras se encuentra el edificio del Centro Cívico en Barranquilla, que es monumento nacional. Ernesto, además de aprender alemán y hacer su doctorado, pudo continuar con su trabajo como docente en historia del arte y la arquitectura, labor que había desempeñado en la facultad de Arquitectura de la Universidad Javeriana antes de radicarse en ese país. Sus charlas y estudios tratan temas de la historia del arte y la arquitectura que vinculen a Colombia e Hispanoamérica con Alemania. Ahora realiza una investigación sobre el pintor renacentista Alberto Durero y la influencia de sus grabados en el desarrollo de la pintura colonial en Latinoamérica y en especial en Colombia. Específicamente unas pinturas al temple en unas casas coloniales en Tunja, donde uno de los motivos más emblemáticos es un rinoceronte retomado de un grabado de 1515 de Durero, es el tema de su actual investigación. La apasionante historia de este rinoceronte es el aspecto central de un libro que está escribiendo. Su labor didáctica la realiza en escuelas de educación continuada al igual que en un centro cultural y de idiomas que junto a Nicholas Craxton inauguró hace ya más de un año. Allí enseñan idiomas y realizan encuentros culturales.
Este ciudadano del mundo encuentra la paz y la tranquilidad en Babenhausen, poblado a sólo media hora de Francfort, rodeado de bosques y riachuelos y donde se encuentra esta vivienda campesina. Cuando compraron la casa estaba muy deteriorada. Después de obtener la aprobación de los diseños, respetando las exigencias de las autoridades municipales para edificaciones de conservación histórica, se recuperó la granja reciclando materiales, recuperando las técnicas de construcción tradicionales con madera y adobe, pero dotando los espacios interiores con confort, calidez y buen gusto. La porqueriza, la caballeriza y el depósito de granos hoy son espacios para dormitorios, zonas de estar y estudio, distribuidos en tres niveles que incluyen un ático. Típico ejemplo de una granja rural alemana, esta vivienda tiene su toque inglés y colombiano. En ella alternan elementos y costumbres de estos tres países. La hora del té no puede faltar, como tampoco las hamacas colombianas en el jardín y en el invierno una chimenea que acoge a sus propietarios y huéspedes.
Fachada interior.
Al ver esta vivienda vienen a la memoria los cuentos de los Hermanos Grimm. Hansel y Gretel o el príncipe rana podrían tener lugar aquí.
La lectura es una actividad importante en esta casa. El salón principal durante las noches de invierno ofrece un ambiente muy acogedor a la luz de las velas y de la chimenea.
La chimenea recuerda los motores antiguos. Distribuye el calor rápidamente en todo el salón.
Comedor.
La lámpara, también de objetos reciclables, fue diseñada por Ernesto Vendríes.
En el primer piso se observa al fondo un comedor auxiliar donde antes estuvo una caballeriza.
Jardín interior.
En el verano no pueden faltar unas buenas hamacas de Colombia y un par de cervezas alemanas para disfrutar del buen tiempo.
Té inglés o café colombiano hacen parte de lo cotidiano en esta cocina
Habitación principal.
La estructura de entramado de madera sirve para separar la zona del vestier. Los armarios de lona, un toque nostálgico al estilo de las casas coloniales inglesas.

En el amplio dormitorio no puede faltar un rincón para leer.

En la habitación de huéspedes la pared está decorada con sombreros que sirve además para difuminar la luz indirecta. El sombrero vuelteao y un óleo de Jorge Vendries, hermano del arquitecto, recuerdan el Carnaval de Barranquilla.
Vegetación tropical en el pasillo del segundo piso, desde donde se observa uno de los dormitorios.
Toda la casa gira alrededor del jardín. El comedor con muebles antiguos recuperados del cuarto de san Alejo está resaltado con acentos decorativos colombianos y pinturas de un artista alemán.

La cocina se comunica con el jardín interior
