Por doctor José Consuegra Bolívar
Difícil encontrar una palabra tan prodigiosa a nivel mundial que genere alegría, fogosidad y hasta conmoción como el “gol”. Cuando un jugador lo concreta, no importa que sea en un partido de fútbol oficial, aficionado o meramente recreativo o cualquiera que sea la edad de los futbolistas; ellos y las gradas se transforman en una masa pletórica de emoción donde se acaba la individualidad, al entrar en un éxtasis de locura total y que, al unísono, corea y goza el gol, vibrando de pasión y en unión mística con su equipo. Cuánta razón tiene el escritor mexicano Juan Villoro al señalar que “el hombre en trance futbolístico sucumbe a un frenesí difícil de asociar con la razón pura”.
Desde el jueves pasado, la tierra se convirtió en un balón y se abrió a un mes de fiebre futbolera. Cuando el árbitro pitó el inicio del primer partido de la Copa Mundial de Fútbol 2026, entramos a un estado singular, en el cual se reactivó ese conjunto variopinto de emociones que nos conectan, indistintamente de la cultura, la nacionalidad o el idioma alrededor de este maravilloso deporte y espectáculo que es el fútbol. Además, gozamos de un abrebocas inigualable, como fue la presentación de un grupo de artistas latinos encabezados por nuestra querida barranquillera Shakira y los antioqueños J. Balvin y Ryan Castro, quienes con su talento nos llenaron de orgullo nacional.
Como regalo adicional a los colombianos que asistieron al estadio Azteca y a quienes lo vimos por televisión, recibimos la grata sorpresa de que el primer gol del Mundial fue del compatriota Julián Quiñones, nacido en Nariño y quien ha hecho su carrera deportiva en México, en donde se nacionalizó. Esto es expresivo de una de las particularidades del certamen, en donde la mayoría de las selecciones tienen en sus plantillas a jugadores nacionalizados. Solo en ocho equipos, incluido Colombia, la totalidad de sus jugadores son natales de dichos países.
Cada minuto que pasa lo descontamos del tiempo que falta para el primer encuentro oficial de nuestra selección Colombia, este miércoles 17 de junio; partido que, indudablemente, unirá de manera virtuosa a todos los colombianos, rompiendo, incluso, las fronteras escabrosas que nos ha impuesto la polarización política y, sin duda, nos emocionará de principio a fin.
Que el fútbol, más allá de la fiebre y la devoción que nos causa a los aficionados, sea un motivo para abrazarnos alrededor de esos 23 colombianos que, con enjundia, compromiso y amor por el país, nos representan en esta gesta deportiva orbital. ¡Vamos por un sitial de honor en la Copa Mundial!
@Rector_Unisimon
Tomado de El Heraldo

