Nuevo libro de Carlos Rodado Noriega
Gran expectativa ha causado en Barranquilla la presentación del libro “Nuestra historia contada a partir del Caribe colombiano” del académico, político, diplomático y escritor Carlos Rodado Noriega, y publicado por la editorial Tirant Lo Blanch.
La invitación al lanzamiento la hace la Sala General y el rector de la Universidad Simón Bolívar. Está programada para el 19 de mayo a las 5 p.m. en la Casa de la Cultura La Perla.
El tema central del libro se basa en que la historia de Colombia está incompleta.
El doctor Rodado Noriega sostiene que “nos la contaron recortada y se han silenciado hechos y personajes del Caribe colombiano que fueron fundamentales en la formación de nuestra nación y en el logro de su independencia. Nuestra historia no empieza con la llegada de los españoles. Cuando estos llegaron no encontraron un vacío cultural. Ya éramos el resultado de miles de años de evolución humana, social y cultural”.
Será interesante escuchar de viva voz los detalles del libro que será un nuevo argumento para conocer que en la historiografía tradicional se ha privilegiado la historia escrita y se ha relegado a segundo orden la esculpida en piedra y, sobre todo, la que reposa en yacimientos arqueológicos.
Hay una historia prehispánica que no se debe silenciar porque es la que nos dice de dónde venimos y cómo fuimos evolucionando desde estados primitivos de civilización hasta alcanzar pisos más elevados de desarrollo humano.
El doctor Rodado nos recuerda que cuando Américo Vespucio llamó a esta parte del planeta “Nuevo Mundo” generó una distorsión conceptual y psicológica que nos hizo pensar que somos un continente joven. Pero eso no es así, somos profundamente antiguos, mucho más viejos que lo que los españoles pensaban cuando llegaron extraviados a una tierra desconocida.
Este libro invita a mirar a Colombia de otra manera. El verdadero origen de nuestro país no está en las montañas… sino en el Caribe. El Caribe no es periferia. El Caribe es origen.
También se puede ver cómo el Caribe fue origen de avances culturales y desarrollos tecnológicos que, en su momento, fueron tan sorprendentes como los que hoy nos causan admiración en el mundo digital.
Por ejemplo, en Monsú, a orillas del Canal del Dique, en el Atlántico, y en San Jacinto, Bolívar, han encontrado fragmentos de cerámica cuya datación, mediante el método de carbono 14, se ha establecido en 3.300 a.C. y 3.800 a.C., respectivamente, lo que convertiría a esos antiquísimos aborígenes en los pioneros de la alfarería en el continente americano. En Malambo, Atlántico, se cultivó yuca por primera vez en nuestro país, marcando el inicio de la vegecultura y la vida sedentaria con la formación de mini aldeas.
El aporte del doctor Rodado aclara que la lengua y las costumbres de los caribes penetraron a través de la cuenca del río Magdalena y dejaron su impronta en los yariguíes, opones, carares, muzos, panches y pijaos; y por la cuenca del Cauca la huella caribe quedó impresa en los catíos, pantagoras, quimbayas y aún en los calimas. Los Tairona fueron maestros y pioneros en el arte de la orfebrería en América, y las técnicas que ellos desarrollaron, como la de la cera perdida, las copiaron los muiscas y otros grupos indígenas. Los muiscas empezaron utilizando el repujado directo sobre el metal, que no permitía lograr la perfección de la pieza. Eso explica por qué las primeras obras de orfebrería de los muiscas son de apariencia tosca y sólo mejoraron su calidad cuando adoptaron la técnica de los Tairona. Los Sinú fueron verdaderos expertos en el manejo tecnificado y racional del agua y, por lo mismo, fueron los primeros ingenieros hidráulicos entre las tribus amerindias.
Una pregunta que se hace el autor y no se puede soslayar es la siguiente: Si grupos indígenas caribes fueron pioneros en ciertos desarrollos culturales… ¿por qué nos retrasamos? Esta no es sólo una pregunta sobre el pasado. Es una pregunta sobre el presente, porque muchas de las desigualdades que vemos hoy vienen de épocas anteriores. Don Pedro de Heredia instauró el primer modelo centralista en el territorio que después se llamaría Colombia. Pero era un centralismo excéntrico porque el centro del poder estaba al lado del mar, geográficamente distinto al que surgiría unos años más tarde en interior andino, pero con efectos similares.
El libro de Rodado aborda no sólo la parte prehispánica. Se ocupa también de los períodos de la Conquista, la Independencia y la República y destaca a personajes del Caribe y hechos sucedidos en esta región que han sido importantes en nuestro devenir histórico pero ignorados en la historia tradicional. Ni en los textos ni en las enciclopedias de historia se menciona la resistencia heroica de Barranquilla en abril de 1815, cuando se combatió en cada calle, en cada cuadra, en los patios de las residencias y la ciudad fue incendiada hasta sus cimientos. Las intrépidas acciones de José Padilla, tan decisivas para nuestra independencia, se han mimetizado con otras que no tuvieron la misma significación. Tampoco han tenido la importancia que merecen, batallas como las de Laguna Salada, en las inmediaciones de Riohacha, ni la batalla de Ciénaga en 1820 que abrió el camino para la reconquista de Cartagena.
El libro reivindica a Rafael Núñez en su verdadera dimensión histórica, esa que sus adversarios ideológicos no han querido reconocer por sectarismo político, pero esas manifestaciones, según el autor, jamás podrán disminuir la grandeza del más grande estadista que ha tenido Colombia.
Han sido estos silencios históricos los que llevaron a Carlos Rodado a contar una historia de Colombia a partir del Caribe colombiano.


Ay! Qué fascinante! No veo la hora de leerlo!!!