Por Henry De la Espriella
Uno de los grandes retos del liderazgo y del crecimiento personal en general es manejar de forma óptima el recurso más escaso: el tiempo. Realmente no podemos administrar el tiempo como queremos, porque este corre inexorablemente, pero sí podemos tratar de maximizarlo a través de algunas prácticas, cambios de rutina y sistemas bien diseñados; como sabemos, un sistema es un proceso para lograr un objetivo basado en principios y actividades ordenadas. Cuando construimos sistemas alrededor de nuestro trabajo, de nuestras relaciones y de nuestro desarrollo personal, podremos concentrarnos en lo que nos importa y liberar tiempo para lo esencial.
Algunos sistemas que podemos implementar son:
– Reservar “la hora de oro”, antes de 9 am, por ejemplo, para pensar, planificar y trabajar en lo más importante; la mayoría de las personas comenzamos el día respondiendo correos, chats o llamadas, lo que nos hace consumir nuestra energía más productiva del día.
– El tiempo no se administra, se administra la energía, el reto es alinear el tipo de tarea con el nivel de energía; con una energía alta, en las primeras horas del día, podremos tomar decisiones muy importantes; con una energía media, tener algunas reuniones de relativa importancia y, con una energía baja, resolver pequeños asuntos administrativos.
– No confundir actividad con productividad, se pierden horas valiosas en reuniones innecesarias y sin rumbo, por lo que debemos aplicar límites de tiempo, una agenda clara y un cierre con acciones y tareas concretas.
– En el liderazgo tradicional, muchos creen que delegar equivale a ceder o a perder el control; cuando delegamos correctamente liberamos tiempo para pensar estratégicamente y le damos a los demás la oportunidad de aprender y de liderar.
– Dedicar menos tiempo, sin ningún propósito ni fin específico, a Instagram, Facebook, TikTok, entre otras, en las cuales se desperdician muchas horas sin utilidad alguna, sin embargo, estas redes, bien utilizadas, son de un gran provecho.
– Detenerse al final del día para revisar lo vivido, lo aprendido, lo que se hizo bien y lo que se podría mejorar. Existen conceptos modernos de productividad y salud mental que consisten en cerrar tareas, desconectarse de la tecnología y planear lo que sigue para liberar la mente, lo que se conoce como actividades de desconexión.
Liberar tiempo no se trata de trabajar más, sino de trabajar mejor, no se trata sólo de productividad sino de calidad de vida, es dedicar más tiempo a lo que realmente nos importa, tanto en lo profesional como en lo personal. Adoptar estos hábitos no solo nos hace líderes más efectivos, sino personas más plenas y felices.
Miembro certificado Maxwell Leadership – enrdelae68@gmail.com

