Respira tradición y pasión
Entrevista exclusiva con la soberana del Carnaval de Barranquilla, quien nos habla de su conexión con la fiesta, sus valores y su legado.
Por Loor Naissir
Su relación con el Carnaval empezó desde muy pequeña, cuando entendió que no era solo fiesta, sino identidad, disciplina y amor por lo nuestro.
Michelle Char Fernández creció viéndolo y bailándolo desde adentro, respetando sus códigos y entendiendo que es una expresión cultural que se cuida y se honra. Todo ese recorrido la fue formando sin darse cuenta.
Al asumir este rol de Reina del Carnaval de Barranquilla siente que es una consecuencia natural de ese camino.
Se venía preparando para ser la soberana del Carnaval, sí, pero más que una preparación consciente para un título, ha sido una preparación de vida.
En medio del corre-corre y presentaciones en distintos eventos, Michelle sacó tiempo para contestar las preguntas de la revista digital LA OLA CARIBE.
¿Qué valores crees que son fundamentales para representar a Barranquilla en esta fiesta?
-La alegría, pero una alegría consciente; el respeto profundo por la tradición; la humildad para entender que una reina no está por encima del Carnaval, sino a su servicio; y la gratitud hacia todas las personas que hacen posible esta fiesta. Representar a Barranquilla implica entender que el Carnaval se construye desde los barrios, desde el trabajo colectivo y desde el esfuerzo silencioso de mucha gente.
¿Qué tradiciones del Carnaval consideras más importantes y por qué?
-Las danzas tradicionales, la música y las expresiones afrodescendientes son esenciales porque ahí está la raíz del Carnaval. Son tradiciones que no solo se bailan o se escuchan, sino que cuentan historias de resistencia, identidad y herencia cultural. Cuidarlas es proteger la memoria viva de la ciudad.
¿Qué le estás aportando al Carnaval?
-Estoy aportando una mirada que vuelve a la raíz. Un Carnaval que reconoce a quienes están detrás del escenario, a quienes no siempre tienen reflectores, pero sin ellos la fiesta no existiría. Mi aporte va desde la visibilización hasta el respeto, desde contar historias hasta caminar los espacios donde el Carnaval se vive todo el año.
¿Qué mensaje le estás dando a los barranquilleros en estas fiestas?
-El mensaje que quiero compartirle a Barranquilla es que el Carnaval es mucho más que cuatro días de celebración: es un acto de amor por lo que somos. Es identidad, memoria y unión. Quiero invitar a los barranquilleros a vivirlo con alegría, pero también con conciencia, entendiendo que cada baile, cada disfraz y cada tradición representan años de historia y de trabajo colectivo. El Carnaval nos recuerda que, a pesar de las diferencias, hay algo que nos une profundamente como ciudad.
¿Qué importancia crees que tiene la preservación de las tradiciones culturales en el Carnaval?
-La preservación de las tradiciones es esencial porque el Carnaval no se sostiene solo con espectáculo, sino con memoria. Cada danza, cada música y cada ritual es una herencia que nos conecta con quienes estuvieron antes que nosotros. Preservar no es quedarse en el pasado, es reconocerlo, respetarlo y proyectarlo hacia el futuro. Si las tradiciones se pierden, el Carnaval pierde su alma.
¿Cómo crees que podrías utilizar tu plataforma para promover la cultura y la identidad de los barranquilleros?
-Esta plataforma me permite amplificar voces que muchas veces no son escuchadas. Mi intención es usarla para contar historias reales: las de los artesanos, los músicos, los bailarines, las comparsas y las comunidades que viven el Carnaval desde los barrios. Mostrar estos procesos es una forma de dignificar el trabajo cultural y de fortalecer el orgullo barranquillero, dentro y fuera de la ciudad.
¿Cómo crees que podrías inspirar a las nuevas generaciones a participar en los cuatro días de Carnaval?
-Inspirar a los jóvenes pasa por mostrarles el verdadero significado del Carnaval. No es solo diversión, es disciplina, constancia y amor por la cultura. Cuando los jóvenes entienden que detrás de cada comparsa hay historia y esfuerzo, se conectan desde otro lugar. Participar en el Carnaval es una forma de expresarse, de sentirse parte de algo más grande y de reconocer sus raíces.
¿Cuál sería el legado que dejarás como Reina del Carnaval?
-Me gustaría dejar el recuerdo de un reinado cercano, consciente y profundamente respetuoso con la tradición. Un reinado que miró hacia la raíz, que reconoció a su gente y que entendió el Carnaval como una responsabilidad cultural y social. Si al final se recuerda este proceso como un Carnaval vivido con verdad y propósito, me sentiré satisfecha.
¿Cómo manejas las críticas o desafíos que surgen durante el reinado?
-Las manejo con serenidad y reflexión. Entiendo que este rol implica exposición y opiniones diversas, y las asumo con madurez. Escucho, analizo y aprendo, pero siempre regreso al propósito que me guía: representar al Carnaval y a Barranquilla con coherencia, respeto y amor por la cultura.
Si no fueras reina, ¿con cuál actividad del Carnaval te identificarías y por qué?
-Me identificaría con la organización de espacios comunitarios y culturales. Creo profundamente en un Carnaval participativo, donde las personas no solo observen, sino que se sientan parte activa del proceso. Crear espacios de encuentro fortalece la identidad y hace que la fiesta sea realmente colectiva.
¿A quién admiras y por qué?
-Admiro a las personas que han dedicado su vida a la cultura desde el anonimato. Artesanos, bailarines, músicos y líderes comunitarios que han sostenido el Carnaval con esfuerzo, disciplina y amor, muchas veces sin reconocimiento. Su constancia es la base de esta fiesta.
¿Con cuál color te identificas?
-Me identifico con los colores vivos del Carnaval, esos que transmiten alegría, energía y fuerza. En especial con los tonos que evocan la raíz, la herencia afro y la luz de Barranquilla, colores que representan movimiento, historia y vida.
¿Qué le quitarías y qué le agregarías al Carnaval?
-No le quitaría nada, porque el Carnaval es una construcción colectiva muy completa. Le agregaría más conciencia sobre su valor cultural, más espacios de reconocimiento para quienes trabajan detrás del telón y más participación comunitaria durante todo el año.
¿Cuál ha sido la pollera más significativa y por qué?
-Las polleras más significativas para mí son aquellas que nacen del trabajo artesanal y colectivo. En cada una hay historia, identidad, herencia familiar y muchas manos que trabajan con amor para mantener viva la tradición. No es solo una prenda, es un símbolo cultural.
¿A quién te pareces?
-Me parezco a muchas mujeres barranquilleras que combinan alegría, sensibilidad y fortaleza. Mujeres que aman profundamente su ciudad y que entienden la cultura como una forma de identidad y expresión.
¿Amiguera o de pocas amigas?
Amiguera, porque me gusta conectar con la gente y compartir, pero también soy muy consciente de mis vínculos. Valoro las relaciones sinceras, las amistades construidas con respeto, cariño y tiempo.
Esta es la semana más importante del Carnaval, donde el folclor y la alegría llegan a su máxima expresión.
Después de la Guacherna, vienen la Coronación y la Batalla de Flores el 14 de febrero: desfile inaugural con comparsas organizadas y enormes carrozas alegóricas.
Domingo 15 de febrero: Gran Parada de Tradición y Folclor, un desfile centrado en la música en vivo y la expresión caribeña a través de las danzas folclóricas tradicionales.
Lunes 16 de febrero: Gran Parada de Comparsas, el evento que fusiona tradición y modernidad mostrando coreografías de estilo contemporáneo.
Martes 15 de febrero: Desfile de Joselito, que marca el final de las fiestas con actividades simbólicas y la transición al período religioso de la Cuaresma.
Fotos cortesía de la oficina de prensa de la Reina del Carnaval









