El poder curativo de la música de carnaval
“Y que el silencio se convierta en carnaval»: Canción ‘Carnaval Toda La Vida’ de Los Fabulosos Cadillacs.
“La medicina del futuro será la música y el sonido”: Edgar Cayce, clarividente estadounidense.
Por: Roque Herrera Michel
Psicólogo
Es bien sabido que la música es una parte muy esencial en los carnavales que se celebran en muchas partes del mundo. igual se reconoce la forma en que los sonidos armónicos y vibrantes de una melodía influencian positiva o negativamente la vida y los estados de ánimo de los seres humanos.
Expertos en temas musicales y estudiosos del comportamiento humano (psicólogos, sociólogos, etc.) coinciden en que la música de carnaval tiene un poder de liberar el estrés, mejorar el ánimo y conectar a las personas.
Para el reconocido compositor sanjacintero Gustavo Pacheco Castro, dos de los requisitos que debe tener un tema musical carnavalero es que sean de ritmo bailable y de letra jocosa. Eso explica el hecho de que la cumbia, el bullerengue, el porro, el chandé, la guaracha, la puya, la champeta y otros ritmos carnestoléndicos resulten ser un efectivo bálsamo para la psiquis y el cuerpo al reducir la ansiedad y promover la alegría a través de ritmos contagiosos, fortaleciendo la identidad cultural y ofreciendo un escape catártico y de integración social.
MUSICOTERAPIA Y CARNAVAL DE BARRANQUILLA
Desde tiempos ancestrales la música ha desempeñado un papel fundamental en rituales de sanación y ceremonias espirituales. El filósofo griego Pitágoras creó la teoría de la música de las esferas, que exponía que la música podía armonizar el cuerpo y el alma.
En las culturas indígenas alrededor del mundo, desde los chamanes en América del Norte hasta los curanderos en África, se ha utilizado la música y el ritmo como herramientas para la curación y la conexión espiritual. Los tambores, cantos y danzas eran elementos esenciales en los rituales de sanación.
Esto sirvió de base para que Barranquilla surgiera hace algunos años un novedoso proyecto denominado “Música para el alma” que surgió del encuentro entre dos mundos que parecen distintos, pero que en el Caribe son indisolubles: la psicología y la música.
Este proyecto desde sus inicios ha sido dirigido por dos barranquilleros: Carlos Gaona, psicólogo de profesión y cantante por vocación, junto a Hayder Rodríguez, licenciado en música y artista por convicción, quienes han unido sus trayectorias para transformar su curiosidad profesional en una propuesta de sanación profunda.
La génesis del proyecto, según cuentan Carlos y Hayder, ocurrió bajo la sombra de un palo de mango en una esquina cualquiera. Allí, tras años de debates académicos y artísticos, surgió una conclusión poderosa: la música tiene que servir para sanar, también aquí en el Caribe colombiano.
Desde entonces están incursionando en la musicoterapia la cual “es una disciplina que usa la música y sus elementos (ritmo, melodía, armonía) para lograr objetivos terapéuticos, mejorando la salud física, mental y emocional de personas de todas las edades, ayudando a reducir el estrés, mejorar la comunicación, la memoria, la autoestima y la rehabilitación física, mediante actividades guiadas por un musicoterapeuta experto”.
Ellos aplicaron esto a nuestra cultura caribe y al Carnaval barranquillero al considerar que “para el ser costeño, la música no es un accesorio, es una esencia rítmica que corre por las venas desde la infancia. Las canciones de cuna en el Caribe tienen un pulso distinto; el desarrollo vital de su gente está marcado por melodías rápidas, alegres y guapachosas que moldean no solo la cultura, sino la psique y la identidad del individuo”.
En la época de Carnaval estos ritmos se convierten en un estímulo casi hipnótico. El sonido del tambor despierta conductas instintivas y una felicidad colectiva que, según los creadores del proyecto ‘Música para el alma’, es la llave para acceder al mundo emocional.
Tras tres años de investigación y práctica, han diseñado un taller experiencial que utiliza la memoria histórica y emocional conectada al folclor y la música del Caribe colombiano. A través de la música autóctona de la región, los participantes logran:
1. Conectar con los momentos más felices de la infancia.
2. Honrar la memoria de los seres queridos que ya no están.
3. Liberar tensiones propias de la vida moderna. La música libera endorfinas y reduce el cortisol, mejorando el ánimo y la percepción del dolor en ambientes clínicos.
4. Mejorar la salud cardiovascular: Ayuda a relajar el corazón y a disminuir la presión arterial.
5. Estimular el funcionamiento del cerebro: Desencadena neurotransmisores que mejoran el estado de ánimo y la función cognitiva.
6. A nivel de convivencia social la música de carnaval genera una vibrante catarsis colectiva debido a la intensa liberación de energías represadas.
7. Fomenta la unión y la identidad: Crea un sentido de pertenencia y cohesión social, uniendo a las personas en una experiencia colectiva.
En síntesis, el Proyecto “Música para el alma”, dirigido por los barranquilleros Carlos Gaona y Hayder Rodríguez, trasmite el mensaje de que el Carnaval representa una necesidad mental absolutamente sana, en que al son de la música y los disfraces la misma sociedad otorga la licencia a sus integrantes de desconectarse durante cuatro días de la cruda realidad que los aprisiona los 361 días restantes del año. Es la mejor manera de conservar la cordura y el equilibrio mental el resto del año que nos queda por vivir.
roquehmichel@hotmail.com



