Por María del Socorro Castañeda Sánchez
Docente asesora universitaria
Es importante recordar la esencia de los valores. Se definen como principios normativos éticos que nos permiten identificar lo correcto, de lo incorrecto; esenciales para vivir en sociedad.
En esta oportunidad trataremos la educación, la generosidad, la gratitud, la juventud, la madurez.
Desde niños le debemos respeto a nuestros mayores, como son nuestros padres, hermanos mayores, familiares, educadores (profesores o docentes), puesto que son ellos, quienes tienen la misión de enseñarnos el respeto por nosotros mismos, por los demás.
Luego en nuestra vida de adolescentes, nuestros mayores, tienen la misión de apoyar el descubrimiento de los jóvenes para ir forjando su identidad y carácter, para lograr un buen ser humano, un adulto responsable.
No obstante, viendo a esta generación de cristal, me sorprende que los padres no se impongan ante las pataletas de forma constante de sus hijos, sobrinos o nietos. Observo en los supermercados infantes, que se lanzan con furia al piso, gritando, llorando y exigiendo cualquier producto de su preferencia, para que el acompañante, pudiendo ser padre, madres o familiar se lo compre, debido a la presión que este niño ejerce y a la vergüenza que queda expuesto.
En tiempo de bárbaras naciones, un grito del adulto o un correazo en pleno centro comercial o supermercado, era suficiente. Hoy con el tema del maltrato infantil, los adultos deben acatar esta nueva realidad jurídica. Si bien es cierto la Ley 2089 de 2021” por medio del cual se prohíbe el uso del castigo físico, los tratos crueles, humillantes o degradantes y cualquier tipo de violencia como método de corrección contra niñas, niños y adolescentes…” también lo es que la Estrategia Nacional Pedagógica y de Prevención constituida por el Gobierno Nacional, a través del ICBF, el Ministerio de Educación Nacional, el Ministerio de Salud y Protección Social, el Ministerio de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, el Ministerio del Interior, y el Ministerio de Justicia y el Derecho expone a través de diálogos claros, juegos, lectura de libros a viva voz, arte, y otros procesos pedagógicos alternativos al comportamiento de los niños, niñas y adolescentes fomentando el amor y el respeto, para que el infante comprenda y razone su comportamiento, dejando atrás esa educación colmada de maltratos físicos y sicológicos, y ahora basada en el amor y la comprensión.
Llama la atención de los adultos, que actualmente se muestran temerosos, distantes de los infantes, niños, niñas y adolescentes para evitar que el menor entienda un llamado de atención como un exceso que pueda en un momento determinado, entenderse como maltrato y quedar incurso en un proceso judicial. Ante el vacío conceptual del padre, madre, abuelo, tío o adulto mayor encargado de cuidar al menor, se someten a sus deseos, sin importar si su comportamiento está bien o mal, a efectos de evitar una confrontación a cualquier precio.
Lo mismo está sucediendo en materia educativa, algunos docentes, no les llaman la atención a sus estudiantes por temor a un proceso penal y disciplinario, no obstante como abogada y docente desde hace muchos años, puedo decir que sí bien existe una delgada línea entre el maltrato y la llamada de atención, es importante que sepan que se puede hacer, en el aula de clase, no se puede perder la autoridad, todos merecen respeto, tanto estudiantes como profesores, no obstante, en mis más de 30 años de experiencia puedo decir que es importante llamar la atención sin ofender, ni violentar la dignidad del agresor, ni ridiculizarlo, y menos aún golpearlo, más sí llamarle la atención.
La labor de nuestros padres, madres, abuelos, abuelas, tíos, tías, mayores adultos, profesores, docentes, catedráticos, conlleva una alta inversión de tiempo y cuidados que les permiten dirigirse a nosotros con determinación y llamar la atención si es necesario. Debemos valorar con generosidad y gratitud la entrega de estos seres humanos constructores de vida.
María del Socorro Castañeda Sánchez
Abogada de la Universidad del Norte, especializada en Gestión Pública e Instituciones Administrativas, con Maestría en Administración de Empresas y Liderazgo y actualmente docente y asesora universitaria en la Universidad Sergio Arboleda y la Corporación Universitaria Reformada.

